Long time no see, brothers!
¡Señoras con señores! ¡Cuánto tiempo! ¡Anda que no ha llovido, ¿eh?! Literalmente, incluso…
¿Y qué ha pasado en todo este tiempo? Pues de todo, y casi todo bueno. Para resumir, os diré que somos uno más en la pequeña familia que habita mi pequeño dúplex, que mi empresa se expande hasta Valencia -hecho que me ha permitido estrechar aún más si cabe los lazos con mi clon, Nèst-, que nos pegamos un diíta en la Warner de escándalo con enchufe incluído (esto de conocer personalmente a una de las mascotas, es lo que tiene), que Pedro Nagasia va y viene mientras intenta conseguir un trabajo digno en Madrid, y una peazo fiesta sorpresa de cumpleaños de las que no se olvidan.
Tanto que contar que me da auténtica perrería, así que voy a poneros los últimos días de mi vida en imágenes y a ver si a partir de ahora actualizo como diox manda. El puto Facebook está matando los blogs, cagontó…

Kuro, el nuevo miembro de la familia. Kuro significa “Negro” en japo, ofcórs.
Vaya… parece ser que WordPress no me va a dejar subir ninguna foto más por hoy… me está dando unos petes un poco chungos (¿por actualizar a la 2.8, quizás?) y es muy tarde, ya lo miraré.
¡No cambiéis de canásh! ¡Otro día… más!
¡Shazam!
Este no es un palabro hindú para invocar a un genio, o para hacer aparecer la entrada a una cueva secreta llena de tesoros. Pero sí que es para hacer magia. Una aplicación para móviles -en mi caso el iPhone (mwahaha)- mágica. Os cuento un caso práctico:
Imaginad, por ejemplo, que estáis cometiendo la atrocidad de ver “Dragon Ball Evolution”. Que ya os vale. La peli acaba, y en los títulos de crédito suena una canción de la que creéis identificar a la intérprete. Sisisisi, aunque la canción sea en japonés, pero es que esa vocecilla es casi inconfundible.
Pero claro, ¿cómo estar seguros? Hay varias opciones:
1. Tirar de Google o YouTUBE e ir buscando, buscando, hasta que encontréis los datos que necesitáis. IMDB suele ayudar también. Incluso.
2. Esperar a que en algún momento de los títulos de crédito, en pequeñito y junto con otras 20, aparezca el nombre de la canción y el intérprete de la misma. Eso si en el cine no deciden apagar el proyector antes de tiempo, o que ese DivX que os habéis bajado -piratillaaaaas- no se corte justo cuando la peli ocupa 700 megas y os deje con las ganas.
3. Sacar el móvil, ejecutar Shazam, orientar el micrófono del móvil a una fuente de sonido cercana y dejarle escuchar unos segundos. En unos instantes, esto apareció en mi pantalla:

¡Toma ya! ¡Acerté!
Y ahí está. La intérprete, la canción, la portada del disco, el link al vídeo de YouTUBE, el link para comprarla en iTunes y el orgullo personal de haber reconocido a Hayumi Ayumi Hamasaki (perdón, Nu T__T) en los créditos de una de las películas más lamentables de los últimos tiempos.
Aparte de Shazam, existe otra aplicación llamada “Midomi”, cuyo cometido es el mismo, pero que además nos da la opción de tararear la canción, silbarla, o escribir parte de la letra si nos acordamos. Esta mañana lo he probado con mi compañero Pablo, que se ha puesto a cantar “Mi carro”, y la ha reconocido. Impresionante:

¿Dónde estará mi carro?
Lo bueno de estas aplicaciones es que ya no volveréis a veros en el típico reconcome de “esta canción me suena y no sé cómo se titula”. Y lo mejor, gratuitas. Las dos. Imprescindibles. ¿A qué esperáis?
Web-o-grafía:
- Midomi: http://www.midomi.com
- Shazam: http://www.shazam.com

¡Hala, a cantar! ; )
Hubo una promesa que no cumpliste…
Hacía mucho tiempo, y hoy me ha vuelto a pasar. Sentado en un rincón de un centro comercial, esperando a que de una u otra manera, una situación estúpida provocada por una estupidez se arreglara. Largos minutos de silencio y de evitar cruzar la mirada con nadie más.
Hay dos épocas del año que me matan. Una es la navidad, y este año ha ido mucho mejor. Otra es el comienzo del calor, la primavera, la alergia, el agobio, los estornudos, los moqueos, el ahogamiento, los ojos rojos, el cansancio, la apatía…
Un amigo me dijo una vez que no te das cuenta de las cosas más jodidas hasta que no haces que se pare el mundo a tu alrededor y te dedicas un rato a ti mismo. Entonces piensas, recuerdas, reúnes hechos pasados, los metes en un saco y empiezas a meter la mano y a sacarlos poco a poco. ¿Por qué pasó esto? ¿Por qué dejé que me hicieran esto? ¿Por qué fui tan imbécil aquella vez? Y justo en ese momento sientes que el saco se rompe, ves todos esos malos momentos esparcidos en ese suelo imaginario que tienes delante de la cara, formando un mosaico y señalándote mientras se descojonan de ti.
Pero ¿no habíamos superado ya todo eso? Probablemente, pero por alguna estúpida y extraña razón, mi cerebro necesita remover toda su mierda al menos un par de veces al año. Y normalmente cuando el entorno está más hostil que de costumbre. O sea, cuando menos debería.
Ahora todo esto está afectando a mi vida de pareja. O mi vida de pareja está afectando a todo eso. No lo sé. Los que me conocéis bien, sabéis que no he tenido demasiada suerte en esto de las parejas. He tenido que aguantar toda clase de cosas, de esas que al contarlas la gente te dice “pero tío, ¿cómo aguantas eso?”. Por enumerar unas cuantas, cosas como “te he puesto los cuernos con uno que tiene SIDA” siendo mentira (esta gran persona quería suavizar el hecho de haberme puesto los cuernos con la pena de que quizá tuviera SIDA, sin pensar que tal y como estaban las cosas, podría habérmelo contagiado también); cosas como “jamás te querré tanto como a mi ex” empezando una relación; cosas como hacerme creer que era “THE ONE” mientras era “THE OTHER”; cosas como hacerme creer que era “THE ONE” cuando era “THE NO ONE”; cosas como una lista interminable de ex’s de los que tengo que aguantar acosos flagrantes a mi pareja con una sonrisa; cosas como que un ex de mi pareja sea su paño de lágrimas cuando tenemos algún puto problema; cosas como que a la otra persona no le importe una mierda hablar sin intentar no hacer daño… y no os digo ya nada de la sarta de polvos/ligues/parejas o lo que sea que he tenido que estaban para encerrar en un puto psiquiátrico.
Lo sé, todos hemos tenido engaños, desengaños, ilusiones, desilusiones, CUERNOS (es una teoría personal), egoísmo por la otra parte, manipulación, victimismo… es cierto que nadie se muere. Pero a punto de cumplir mis 30, sentimentalmente soy uno de los tíos más grises que conozco. Y eso es lo que me he dicho hoy a mí mismo, que soy un gris, que he perdido prácticamente toda capacidad de sentir lo que uno se supone que debe sentir en los momentos en los que una relación va bien. Vamos, que me veo y no me creo.
No os dejo estos lamentables párrafos para dar pena ni mucho menos. Ahora mismo el único que me aguanta es el blog -qué remedio le queda-. Ni lo escribo para que lo lea -que lo leerá- mi pareja actual. No es para excusarme con nadie ni para hacer sentir mal a nadie.
Porque de alguna manera, el único culpable de todo esto soy yo. Y a ver qué hago con esta situación.

Y luego soy yo el tío que va dando consejos por ahí…
Negrito perra ahijado madrina vomita
"Illa entonces el numero de antes no sirve o que tu negrito no tu ahijado porque ser la madrina no perra o tu o tu hija no tia anoche tuve como si quisiera vomita pero no se estoy deseando de que el ginecologo me diga lo que sea entiendes"
Os propongo un juego. Fácil. Imaginaos que os llega ese mensaje al móvil, tal cual, sin sus puntos y sin sus comas. Sin su sentido y sin su corrección gramatical. Y de un número desconocido, obviamente.
¿Qué os vendría a la cabeza?
![]()
