Quería yo contaros que hace un tiempecín que vengo dándole vueltas a un tema, y no es otro que dar a conocer este, mi blog, a mis compañeros de trabajo. Según ellos, “soy tan friki que tengo que tener blog, fotolog, facebook, twitter, flickr, y todo en lo que uno pueda logarse y participar”. Sin embargo, todo mi mundo exterior en internet se reduce a este blog y poco más.

Mis reticencias eran obvias: que la gente del curro conozca cosas de mi vida que no quiero que conozcan. Pero dado el buenrollismo extremo que disfrutamos entre compañeros, no me parecía mala idea del todo.

Hoy se me han quitado las ganas. No podría usar este blog para cagarme en todos los santos del cielo cuando me pase algo en el curro.

Os pongo en antecedentes:

El departamento de Sistemas lo componemos, básicamente, un compañero y yo. Mi compañero es la leche, todo un referente en buen hacer y profesionalidad. Además es majo de cojones y nunca jamás hemos tenido un problema entre nosotros. Ni creo que lo tengamos jamás. Luego en Sistemas hay dos externos, pero van un poco a su bola, no es lo mismo. En Comunicaciones son un poco autistas, pero podríamos decir que el 70% del departamento colabora con nosotros maravillosamente. Los de Desarrollo son como los orcos de la empresa, pero también hay una facción rebelde que colabora codo con codo con nosotros. Y los de soporte, aparte de dos politoxicómanos en prácticas que han metido, son todos magníficos. Cada uno con sus paranoias y sus rollos, pero buena gente en general.

El responsable de Sistemas, un tío a priori majísimo y puestísimo en todo este mundillo de los bits, se ha convertido en muy poco tiempo en un obstáculo y un impedimento para el desarrollo diario tanto de mi trabajo, como el de mi compañero, y el de otros departamentos. Es un tío de mi edad, que un buen día se encontró con que debía ponerse traje y corbata porque le habían ascendido a responsable. Y no dudo en absoluto que lo mereciera en aquel momento.

Por una lesión deportiva y por baja paternal, hemos estado sin él durante unos meses. Y ha coincidido con el cambio brutal en la dirección del departamento (ya sabéis, de la energúmena que pretendía que una empresa de más de 4000 usuarios siguiera tirando de un Pentium III con 256 megas de RAM como servidor principal metiéndole más memoria) al nuevo director que está con nosotros, sabe de lo que habla, maneja como nadie, y además es un cachondo mental, un apoyo moral y todo un referente a la hora de desarrollar el trabajo diario.

Y hace unas semanas, ha llegado una persona que hará de “backup” del director, que es también majísimo y tiene certificados de Linux, de Microsoft y de todo. Tiene certificados en los certificados, como yo digo.

Entonces, ¿qué ha pasado? Mi teoría, básicamente, es que el responsable de mi departamento ha visto cómo se han ido cagando en su patio poco a poco hasta que se ha quedado sin patio. Símiles aparte, ha visto cómo de repente, y mientras él estaba de baja, se colocaban por encima de él una serie de personas que a) mandan más que él, y b) probablemente saben más que él.

Hubo una primera reunión cuando volvió de su baja en plan “me estáis saltando, cómo os atrevéis, que yo soy vuestro jefe”. Quizá no le faltaba razón, pero también es cierto que en su ausencia tratamos todos los temas directamente con el que terminó siendo Director, y éste último nos dejaba trabajar sin molestarnos. Y creedme que trabajamos, y mucho.

Entonces, cuando todo iba perfectamente (no me lo creía ni yo), me encuentro con un inmediato superior que, ciertamente, lo es, pero que está creando mal ambiente poniendo al resto de departamentos en contra nuestra (que al final los que pringamos somos los de abajo) por su chulería y su curiosa (¿curiosa?) manera de hacer las cosas.

Hay un estereotipo de chuleta madrileño. Bien, pues ponedle traje y corbata, y tenéis al responsable de mi departamento.

Y la cosa es que… quien manda, manda. He intentado por todos los medios tener iniciativa, discutir con él los temas importantes, y trabajar de la mejor manera posible que sé. Y soy bueno, me encanta mi trabajo, y eso lo saben hasta los chinos. Pero estoy muy mayor ya para estar lidiando con un jefe a base de psicología infantil. Hoy he tomado la decisión de acatar sus órdenes sin rechistar. ¿Que quiere que haga alguna operación en concreto, aunque ponga en serio peligro la productividad de toda la empresa en hora punta? Lo haré, siempre que me pase la orden por escrito, por si luego piden (que pedirán) responsabilidades. Me niego a partir de ya a discutir ninguna de sus decisiones por acertadas o erróneas que me parezcan.

El caso concreto, el que me ha terminado de tocar la moral, os lo expongo a continuación. Y ya acabo con el tocho de hoy:

He pasado todo el fin de semana conectado al curro haciendo migraciones de datos a unos servidores nuevos. Había que hacerlo, vale, y yo dí como fecha tope HOY. Solo faltaban unas cuantas carpetas compartidas, porque dada sus idiosincrasias (toma palabroh!) no pueden ser tocadas en horario de trabajo. Y ¡oh! En mi empresa hay gente que trabaja 24/7. Total, que eso, que he estado todo el fin de semana terminando este trabajo y dejando a gente sin poder trabajar por hacer los movimientos en horas de trabajo. Y además, conectado con mi módem Huawei y gastándome el dinero (poco, pero gastándomelo). Las WiFi’s de mis vecinos no dan para conexiones VPN a empresas, ntch.

Dadas estas circunstancias, esperaba tener un lunes tranquilo y de buen rollo. Llegar y decirle “¡Toma, misión cumplida y con los tiempos establecidos!”. Pero no me ha dado ni tiempo. Transcribo la conversación al llegar a mi puesto de trabajo:

[Responsable a mi compañero]:
-…los drivers y lo montamos todo de cero.
[Lobo]
-¡Buenos días! ¿Qué trasteáis, con el servidor nuevo de impresión?
[Responsable]
-Si, eso lo montamos en un Linux y hala…
[Lobo]
-Pues se lo consulté a [backupdeldirector] y me dijo que no era muy buena idea montarlo en Linux, porque los drivers de HP para Linux son un poco marroneros y no siempre dan todas las opciones que deberían, como la impresión a doble cara, etc…
[Responsable con cara de aquímandoyo y con muy malas maneras]
-Pero como eso lo voy a montar yo, haré lo que me dé la gana. ¿Qué pasa, que ya tienes tu opinión establecida por lo que te haya dicho ese? Mal vamos, así mal vamos (se da la vuelta y se va a colgar el abrigo).
[Lobo]
-O_o pero… pero… pero [responsable], que solo te estoy diciendo lo que me dijo [backupdeldirector], que a mí me da exactamente igual montar el servidor en Linux, en Solaris o en el +3Basic del Spectrum.
[Responsable] me ignora, me pone mala cara y se va.

Una actitud odiosa. Lo único que no soporto del trabajo, y es lo que me pasa siempre, es que me toquen los cojones DESDE DENTRO. Que baje un cliente a quejarse de que no llega a un servidor, que no le va el correo o que la junta de la trócola de la impresora se ha jodido, vale. Pero que un tío de mi edad, que ha pasado por los mismos puestos de trabajo que yo, que tiene una experiencia similar a la mía, se ponga con esa actitud, qué queréis que os diga.

|Fin de catarsis|

GRMPFGRÑÁ!

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