Oct 28

En Macondo comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.

Cuando en vuelo regular,
surqué el cielo de Madrid,
me esperaban dos pies en el suelo
que no se acordaban de mí.
Ana Belén - Peces de Ciudad

¡Reholas! Y digo “reholas” porque ya tenía la actualización escrita y me petó el ordenador de mala manera, así que hala… a escribirlo todo de nuevo. GRTFX!

Bien, ya hace una semana de aquél maravilloso concierto de los Héroes del Silencio en Sevilla. Gracias a Devimón, teníamos las entradas desde Abril, y no era plan de perdérselo por no pasarse mil kilometrillos por el lomo. Así que nada, cogimos el BoTiJo, lo llenamos de carne (concretamente la de NrVoX, la de Lau, la de Coque y la mía) y nos tiramos mapa abajo hacia Sevilla.

Entrada concierto Héroes del Silencio
¡Yahaa!

El viaje estuvo amenizado, cómo no, por los grandes, medianos y pequeños éxitos de Héroes del Silencio. Entre dos tierras, nos recorrimos la Iberia sumergida, y nos metimos mar adentro hasta que no sabíamos ni nuestros nombres, nos llamábamos con nombre de guerra y olíamos el perfume de la flor de loto. El opio lo dejamos fuera del coche por si acaso nos paraba la guardia civil XD. Tras una parada, alguien sugirió cambiar de música, y Coque exclamó, como escapando del infierno, “DIOS, SÍ, CAMBIAD DE MÚSICA POR FAVOR”. Así que puse un batiburrillo digital de los míos, hasta que llegamos a Sevilla, a eso de las dos de la madrugada. Cabría destacar que por el camino, en las gasolineras nos encontramos con mucha gente que iba al concierto. Prácticamente todos los que se movían en dirección centro-sur iban al concierto.

Coque y Lau se quedaron en la Coquera sevillana. NrVoX y yo, no. Al día siguiente, después de comer en el turco de “debajodemiantiguacasa”, fuimos a tomar café al infame Marbella, donde quedamos con Dev, su hormona Kanaka y la siempre espectacular Siruvia (aka. Ninfa Nocturna). Allí acordamos que nos iríamos tempranito para hacer cola, y llamamos a la entidad CoqueLau, pero ellos no querían ir tan pronto, así que quedamos con ellos para recoger la entrada de NrVoX (que la tenían ellos), y nos fuimos los cinco en el DeviCar.

Aparcamos el coche a unos 20 minutos andando del Puente del Alamillo (the Little Alamo bridge XD), y al salir a la avenida grande que daba al puente, me quedé congelado, me palmeé la frente (tan fuerte que creo que me disloqué algo) y caí en la cuenta de que…

SE ME HABÍA OLVIDADO MI ENTRADA
T______________________T

Todos se aproximaron lentamente hacia donde yo estaba, con cara de pueblerino del Resident Evil 4, con ganas de matarme. Pero me vieron tan mala cara que se lo pensaron. Pedí perdón n-mil veces, y como la ciudad estaba colapsada (lo atestiguaba el atasco por el que tuvimos que pasar para llegar a donde aparcamos), a Siruvia se le ocurrió una feliz idea: como ella vivía relativamente cerca, llamó a su hermano Fittipaldi para que nos acercara a donde yo tenía el coche con la entrada dentro (por “debajodemiantiguacasa”). Fue realmente increíble. Es muy estimulante ir en un Fiat Punto con las uñas clavadas en los asientos, partiéndote el cuello en cada curva y hundiéndote en el respaldo del asiento con cada acelerón. ¡Qué estabilidad! ¡Qué habilidad conduciendo, oigan! En menos que tarda uno en decir “ahivadios, que nos matamos”, ya tenía la entrada en mi poder y ya estábamos de nuevo en el cruce del puente del Alamillo, después de esquivar el atasco por barrios tan recomendables como “El vacíe”. No puedo calcular cuántas veces le dí las gracias al hermano de Siruvia por el favor, pero desde entonces tengo un nuevo ídolo. Ríanse ustedes del pringao del Fernando Alonso ese.

Así que pido disculpas públicamente por fragmentar al grupo debido al incidente con mi entrada. Sigh…

Total, que nos pusimos de camino al estadio olímpico de La Cartuja para encontrarnos con Coque, Lau, Dev, Kanaka, Marta y Oni-kun. Con estos dos últimos nos encontramos a medio camino; los demás ya estaban dentro o esperándonos en alguna de las puertas. Nuestro objetivo era la puerta F, junto a la carpa de XboX 360. No podía haber más gente allí. Literalmente. Mientras hacíamos cola, vaciamos casi todos los bolsillos en el bolso de Siruvia, que llegó a pesar 5 toneladas (lo sé, porque por solidaridad, me lo colgué durante la mitad del concierto). Había tanta gente y tan apretada, que hicimos el amor varias veces y a varias personas, pero sin querer.

Cola Héroes
OMG… ¿quién me está agarrando de… ahí?

Los móviles estaban colapsados. Había como cincuenta mil personas llamando a sus amigos para preguntar dónde estaban, por dónde venían, o a qué olían las nubes. Vaya usted a saber. El caso es que no se podía llamar, y cuando lo conseguías, parecía que estabas hablando con un módem de 9600 baudios en vez de con una persona. En la cola el barullo, una chavala, litrona en ristre, nos dijo que si queríamos, que ella no podía más y no le iban a dejar entrar con ella. Para mí que lo que pasaba era que no podía dejarla en el suelo xD.

Cuando conseguimos entrar al punto donde una chicuela te rompía la entrada (menos mal que no se la cargó, y solo rompió la parte que debía), sentimos una liberación. Sobre todo corporal. Por aquello de poder volver a respirar. Nos dirigimos hacia la puerta que daba a la grada, y nos encontramos con esta bonita estampa:

Entrada al estadio
Daba hasta vértigo…

Intentamos ponernos de acuerdo, pero no hubo consenso. Unos querían irse a las gradas, otros queríamos estar abajo en todo el meollo… así que nos fragmentamos más. Marta perdió a su marido por el camino, Dev y Kanaka estaban debajo de la pantalla delantera derecha, a la que nos fue totalmente imposible llegar. Así que nos quedamos al lado de la torre de los técnicos, que fue todo lo lejos que pudimos llegar.

Todo era gente de negro. Camisetas negras de héroes, de noche, yo de negro integral, todo negro. No sabía uno si es que estaba oscuro o es que se había quedado ciego. Había tipos curiosos también:

Pelao héroes
Si es que hay frikis de tó…

El estadio se fue llenando paulatinamente, y cualquier cosa que ocurría era buena excusa para hacer ruido. ¿Que pasaba un avión por encima? Bulla. ¿Que se movía la cámara de brazo articulado que sobrevolaba el estadio? Bulla. ¿Que se subía una tía a hombros de alguien y se quitaba la camiseta? No os quiero ni contar.

Se apagaron las luces, y empezó a sonar una canción de Noa (la del anuncio de Cacharel, para más señas). De repente, luces azules, unas sombras negras en las pantallas, y guitarreo. Y más guitarreo. Y venga guitarreo. Y guitarreo++. Entonces salieron y el estadio se vino abajo:

Héroes
Qué mayores… qué jóvenes… n_n

Para qué engañarnos… desde donde estábamos, apenas veíamos un carajo. Y menos mis acompañantes, que eran más bajitos que yo. Pero de vez en cuando, cuando se apartaban los cabezones de delante, podíamos ver el pantallón que sacaba unos bonitos planos del concierto:

Bunbury
Bunbury, todavía buscándose a sí mismo…

El concierto fue brutal. Casi todas las canciones míticas, un par de experimentos y alguna sorpresilla exclusiva. Hubo un momento de monólogo por parte de Bunbury que me encantó, porque se puso en plan humilde por una vez en su vida, y nos agradeció haberles hecho tan grandes. Siruvia discrepaba. Decía “he pagado para oírte cantar, así que STFU!”.

Todo siguió normalmente, una chica potó y se mareó a nuestra derecha. Siruvia echó mano a su kit de primeros auxilios y sacó una botellita de agua de su bolso, que no sirvió por desgracia para reanimar a la pobre muchacha. Se desplomó completamente, y sus acompañantes la elevaron sobre sus brazos y la sacaron de allí corriendo. Si alguien me lee y la conoce, que me diga qué tal está.

Siruvia y yo estábamos deseando que cantaran “Flor de loto”, pero nos dejaron con las ganas. Como veía yo que la cosa se terminaba y nada de nada, no recuerdo en qué canción, la subí a hombros para que pudiera disfrutar por lo menos un poquillo en las alturas. Fue horrible mantener el equilibrio con tanta gente dándome codazos y pisándome el hígado, pero valió la pena solo por ver la cara de Siruvia al bajar. Dijo que le había dao hasta miedo ver a esa marabunta negra moviéndose todos a la vez.

Concierto
UEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

Hubo un momento mágico. Bunbury pidió que se apagaran casi todas las luces, y que encendiéramos cualquier cosa que tuviéramos. Mecheros, móviles, muñecos gusiluz… Y eso fue FLIPANTE. Toooooooooodo el estadio a oscuras iluminado por miles de puntitos de colores. Y sonaba “La Chispa Adecuada”. Todavía se me ponen los pelos de punta al acordarme.

Video
Clic para ver vídeo de ese mítico momento.

Hicieron como que habían terminado el concierto, entonces la gente de la grada empezó a hacer un ruido enorme, pensábamos que pasaba algo chungo (que se derrumbaba el estadio o algo), en plan “MOAR!!”, y salieron a hacer cincuenta bises. Geniales, Bunbury se sentó a cantar una, y ponía cara de “no me vais a dejar que me vaya, cabrones”…

Al final, fuegos artificiales, gracias, y hasta la vista. De los fuegos artificiales no os pongo vídeo, porque visto uno, vistos todos XD. A la salida, tardamos n horas en encontrarnos todos, y volver a casa. Muertos, derrotados, apaleados, pero satisfechos. Oh, sí.

Mako nos dio asilo a NrVoX y a un servidor, con el consentimiento, claro está, de Kira. NrVoX se quedó flipao con cómo se lo monta el tito Mako, y decidió que quiere que su casa sea así. Algún día. XD

Gracias a todos, peñita. Sus quiero mucho. Y a los sevillanos que no pude ver, que no se me enfaden. Fuimos con el tiempo justo y el domingo nos volvimos tempranito. :*******

 

Comenten Mama
Comentad, o vuestra mamá se llevará un disgusto.

Oct 18

Ya, ya sé que llevo n sin actualizar… y no será por cosas que decir. Pero tengo un pequeño reconcome del pasado en la cabeza, muy muy pequeño, que me condiciona cualquier cosa que pueda contar, así que dadme unos días (el concierto de Héroes de este fin de semana en Sevilla probablemente me aclarará el cerebro) y volveré a ser el peazo de superyo nuevo que me he fabricado.

Pero vamos, a grandes rasgos: sigo guay en el curro. Ya tengo piso (habitación grande con cama grande en piso compartido grande y bello). Ya tengo casi todas mis cosas más importantes: mi PC con sus monitores, sus altavoces, sus trece toneladas de cables… mi XboX, mi XboX 360, mi GameCube, mi PS2, mi Samsung LCD de 32", mi katana, mi ropa, mis alfombras DDR, mis guitarras Guitar Hero, mi PSP, las fotos de mi gente, el DVD de la boda de Lázaro, mi estátua gigante de Anubis, mi reloj-proyector despertador, mi nórdico… MI COCHE.

Nos leemos, peñita.
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Oct 11

…que al final se compra un bonobús.

¡Hola! Esto es una actualización “ofláin”, porque sigo sin internet. O sea, escribo el post en mi verde lobera y luego inserto mi pendrive de lujo en el curro, y hala. Posteado. Los que tengáis blog, deberíais utilizar como un servidor la herramienta “Post2Blog” de Bytescout, es genial. ¡Y gratis! Frígüer, que decimos los informáticos.

Bueno, resulta que después de toda esa desesperación por encontrar piso, encontré una habitación en un piso compartido. Y era todo realmente tan bueno que tenía mis dudas de que fuera real. Pensé que me estarían engañando otra vez. Pero ¡no, señoras con señores!

Nada más lejos del engaño: el pisín es nuevo; el cuarto, el más grande de los tres. Está todo recién reformado, recién pintado, las puertas son nuevas, las persianas cierran, las ventanas son de aluminio (ya empezaba a pensar que en Madrid TODAS las ventanas eran de esas dobles de madera que nunca encajan del todo, y que provocan que cuando amanece te dé directamente un rayo de luz en el párpado y te haga pasar el resto de día con las córneas apestando a pelo de cabra a la brasa).

Comparto con dos personas humana. Diego, de 24 años (creo recordar) y Guillermo, de 64. Sisi, 64. Como la Nintendo. Más majos los dos… tenemos tele por cable, internet y fono de esos “degrati”. Lo que pasa es que hasta que no me traiga mis switches pofesionale de diez mil quinientos puertos, no podré llevar internet hasta mi cuarto. Pero bueno, este fin de semana debería estar todo solucionado.

Es un tercero sin ascensor (no hay problema, porque he vivido más de 20 años en un tercero sin ascensor). Está en la parte más guay de un barrio semi-Bronx. Y digo que es la parte guay porque está a cutro minutos y doce segundos (cronometrado, oigan) de un gran centro comercial (que espero algún día encontrarme lleno de zombis para dar rienda suelta a mi sadismo al más puro estilo Dead Rising), y justo enfrente de mi portal, hay una futurista comisaría de policía. O sea, la parte más segura del barrio.

El puntazo también es que estamos fuera de la zona de aparcamiento regulado (permítaseme añadir “CONSUPUTAMADRE”), ergo no hay zonas azules ni verdes por las que pagar para aparcar, y es más… ¡hay sitio!

Mi calle da directamente a la Calle Alcalá (con la falda almidoná y los nardos apoyaos en la caderaaaa), y los sábados por la tarde si pasas por allí, parece que estás en japón (por la densidad de población, no porque lleven todos caras de sueño).

Cierto es que está un poco a tomar por culo de mi curro. El piso está en la parte ESTE de Madrid, y el curro está en la parte NORTE. Más que en la parte, en los extremos. Pero bueno, el metro tiene cosas buenas. Conoces gente y haces el amor. No sabes bien a quién se lo estás haciendo, pero esperas que por lo menos sea a esa chicuela rubia tan guapa que está al otro lado del vagón. Si, al otro lado ¿qué pasa? La gente se frota que es un primor (iba a decir “la gente se frota que da gusto”, pero bastante enfermizo está quedando esto ya, como para daros más motivos de enfermedad mental).

metro
A determinadas horas, el Metro también es un lugar de
relax, meditación y tranquilidad hiperbólica++

Volviendo al tema del centro comercial, hay de todo. Hay kebabs kebaps turcos, hay Kentuckys (Nachete, Lau y mi estómago pueden dar fe), hay Burrikines, hay Daily Price, hay cines… es como el Nervión Plaza de Sevilla, pero más denso. Mola mucho, y en una de las puertas hay un Pikachu gigante para que los niños se metan dentro y se electrocuten. También hay un supermercado de esos hiper-baratos. Hice una compra que en el SuperCor donde solía comprar me hubiera salido por 47’3€. Allí pagué 19€. Así a ojo. Qué maravilla. Y con productos de marca, oigan, no en plan Lidl.

Este fin de semana, aprovechando que el viernes es fiesta (oh, sí), voy p’al pueblou a por mis queridas cosas. Mi mesa gigante para el PC, el PC, mi tele godda (que pondré en mi cuarto, jiji), mis consolas, mis guitarras, mis alfombras de baile… mi botijillo (el coche, para los que sean de Móstoles-Sur)… Y ya durante la semana iré poniendo el cuarto a gusto del consumidor, o sea, yo.

Nota mental: traer ropa de invierno, que ya hace rasca por las mañanas.

En el trabajo me aburro un poquejo. Hay ratos frenéticos, pero todo se reduce a coger llamadas, conectarse en los PC’s de los usuarios por VNC (esto es, para los no versados en la materia, controlar un ordenador que está a tomar por culo desde el que tienes delante de las narices, como si estuvieras allí -en a tomar por culo, digo-). Pero bueno, como la compañía es grata y tengo un compañero sevillano que es el blanco de todas nuestras iras y nuestras coñas, pues se pasa rápido.

Coque volvió a pasarme el Candy Catchup a la PDA. Es un juego muy chorra y viciante. Su récord estaba más o menos por seis millones y pico de puntos. Yo le superé con 9, luego con 12, y le mandé un SMS. Él me responidó “PERRAA !!!” xD Ya iba por 15 millones cuando mi primo Nachete me reseteó los récords (te mataré, primo). Aparte, he instalado en la PDA el ScummVM, y ahora tengo las aventuras gráficas de LucasArts más guays funcionando ahí. Hoy llevo todo el día jugando al Sam&Max, y van mejor que en mi viejo Pentium 133. Al fin y al cabo, el cacharro este lleva unos 200 megahercios.

psp
Y que no falte la PSP p’al metro =P

Y ayer, como no tenía aventuras gráficas y ya estaba aburrido del Candy Catchup (no consigo un maldito crack o keygen para el Zuma de PDA), me puse a hacer papiroflexia y fabriqué un molinillo-peonza que, puesto sobre el ventilador del ordenador, hace un efecto muy curioso de movimiento perpétuo… perpétuo que termina cuando se apaga el ordenador, OBVIAMENTE. Aún así, soy la envidia de toda la plataforma. Todo el mundo quiere su chorrada de papel giratoria. Igual me saco unas pelas con esto xDD Como muestra, un how-to:

molinillo
Dóblese un cuadrado de papel como se ve en el esquema papirofléxico bidimensional.

molinillo2
Consígase la forma mostrada en la foto (nótese que el rojo de entre
las teclas es meramente circunstancial).

molinillo3
Póngase violentamente sobre el ventilador, y hala, a girar.

También me leí el viejo consultorio del Dr. Alban de cabo a nabo (los más avezados pillarán la coña). Y he estado repasando mis viejas conversaciones de GMail con Froda, y he rememorado también los preparativos de ciertas fiestas que resultaron desastrosas. Qué verdad es eso de que lo escrito queda y las palabras se las lleva el viento xD Al menos, hasta que marcas su casillita de la izquierda y le das al fatídico botón de “Suprimir” para sumir toda una retahila de recuerdos en el olvido…

Hace un finde (o dos, mi memoria mengua cuando tengo fiebre) me llamó el gran Playmore, y me dijo que venía a Madrid a ver a su mujer (TigerLily, ¿recuerdan?), que lleva un año viviendo aquí, y que teníamos que vernos. Y así lo hicimos. Quedamos en el siempre-lleno-de-buen-rollo barrio de Chueca, nos tomamos unas birrillas, les conté las últimas novedades de los foreros y ex-foreros, fliparon un poco, hicimos una hora de cola para cenar, y cuando ya nos tocaba nos fuimos a otro lado xD

playmore-tigerlily
Una foto por la que me matarán, porque ni ellos saben que se la hice.

En fin, para evitar el “too long, didn’t read” de Seo (bueno, para intentarlo, porque me apuesto los ojos a que igualmente lo pone), lo voy a dejar aquí.

¡Y ya queda menos para el concierto de Héroes! ¡Sevilla, prepárate que vooooy!

sor-bete
Hagan caso a Sor-Bete y comenten. Que me hace ilu leer los
comentarios en el curro y descojonarme vivo.

Oct 09

Hola, ninios.

Ya tengo lobera 2.5.3 (más o menos). Aún no tengo internet. Por lo demás, mola mucho. Ya os informaré.

Bejiños.

Oct 06

[…] y después de retirar los tablones, ante mí se extendía un largo y oscuro pasillo cuyo fondo no alcanzaba ni la luz de mi linterna. Era muy posible que los alaridos lastimeros salieran de allí, de alguna parte de ese pasillo en el que nadie había entrado hacía años. Se oían chillidos y llantos al fondo del todo, pero la intensidad había bajado. No era como unos minutos antes cuando resonaban por todo el edificio.

De repente, un fortísimo golpe seco se escuchó a mis espaldas, como si hubiesen chocado dos grandes travesaños de madera. Me quedé congelado en el centro del pasillo y parecía que me iba a dar un infarto. Se hizo el silencio absoluto. Puede que quien estuviese llorando se hubiera asustado también por el ruido, y no quise ni volver la vista atrás para averiguar de dónde había venido ese estruendo. Seguí caminando lentamente dibujando arcos con mi linterna.

En el pasillo solo había telarañas y polvo añejo. A la derecha colgaban tres grandes ganchos oxidados, sujetos por cadenas que estaban en el mismo estado. Debajo de ellos, en la pared, manchas de un color que creí adivinar marron oscuro. Decidí no pensar en lo obvio y continuar. Ya debía llevar unos trescientos cincuenta metros de pasillo y no se terminaba nunca.

Comenzaro de nuevo los llantos y los gritos. Y por alguna extraña razón, cuanto más fuerte sonaban, más se debilitaba la luz de mi linterna. Durante los segundos que no se escuchaba nada, la linterna alumbraba con toda su potencia, pero cuando el llanto y el grito sonaban a la vez, casi llegaba a apagarse.

Entonces pasó: el ruido característico de una puerta antigua desencajándose de su marco hinchado, y el posterior chirrido agónico de las bisagras. Justo delante de mí, en la pared derecha, se estaba abriendo una puerta. Salía una luz muy ténue, y se movía. Me quedé parado, aterrorizado, mirando hacia el frente a lo que fuera que estaba saliendo de aquella puerta. Y salió muy, muy lentamente.

Era una figura de mujer, vestida con algo que en mejores tiempos fue blanco, y con la cabeza cubierta por un velo semitransparente. No la veía bien, pero llevaba una pequeña vela en la mano derecha mientras caminaba a la pared que quedaba enfrente de la puerta por la que había salido. Cuando llegó al centro del pasillo, se detuvo y se giró hacia donde yo estaba. Movió su mano derecha a la altura de su pecho y entonces pude ver mejor su cabeza. Llevaba la cabeza totalmente echada hacia atrás, con la boca abierta y mirando hacia arriba. Esa extraña postura, sumada al velo que llevaba, le daba un aspecto de lo más aterrador. No pude verle los ojos.

Sin cambiar ni un ápice la expresión de su cara, comenzó a emitir unos gemidos que poco a poco se fueron transformando en el llanto y los gritos que ya había escuchado antes. Volvió a bajar la vela a la altura de su cintura y ví que en su mano izquierda llevaba algo aprisionado contra su vientre. Avanzó muy despacio hacia mí, como flotando. Yo no podía ni moverme del pánico, y volvió a sonar el estruendo seco que había sonado hacía un rato. La figura fantasmal retrocedió rápidamente y yo seguía sin poder moverme. Empezaron a escucharse unos pasos detrás de mi, firmes y ruidosos que iban acelerando a medida que se iban acercando.

Pude notar cómo, lo que fuera que estaba provocando ese ruido de pisadas, había pasado a través de mi cuerpo sin hacerme ningún daño. La figura de la mujer con la vela gritó más fuerte. Lo que quiera que fuese estaba corriendo hacia ella.

La mujer, sin mover su cabeza ni cambiar un mínimo rasgo de su expresión, extendió lentamente los brazos hasta dejarlos en cruz, sujetando la vela con la derecha y dejando caer lo que quiera que fuese que sujetaba con la izquierda. En ese momento el grito ya se hizo desgarrador, y lo que se le cayó de la mano izquierda desapareció justo antes de llegar al suelo.

Se quedó allí, gritando de una manera inhumana y con los brazos en cruz. Lo que me había atravesado, le había dado alcance. Yo estaba a estas alturas muerto de miedo, y no ayudó en absoluto a mejorar la situación el hecho de escuchar otro grito terrorífico y de mujer justo detrás de mi. Me giré, y allí estaba, otra mujer vestida de blanco, pero sin velo. Con el pelo despeinado, los brazos extendidos hacia delante y las manos puestas en forma de garras. Salió corriendo hacia donde yo estaba, pero si pudo pasar a través de mi sin hacerme daño, en esta ocasión quiso hacérmelo con todas sus fuerzas. Chocó conmigo y me lanzó un par de metros hacia adelante.