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¡Boing!

15 comentarios | Fecha del post: Jul 27 2008

Y es que, aunque sea pronto para decirlo, y dejando el corazón enterrado, las cosas van a mejorar.

A grandes rasgos, me encuentro inmerso en una crisis laboral aguda, un problema grave de convivencia y en un archivo de morosidad bancaria que me impediría… ya sabéis… cualquier cosa que necesite acudir a los bancos.

Empezando por el último punto, hace un tiempo que una amiga (en Sevilla) se vio obligada a recurrir a mí porque por motivos mayormente ajenos a su voluntad, se vio sin dinero, sin casa, sin coche y sin medios para trabajar. No me pidió dinero directamente, pero compramos un coche a mi nombre. Un coche de segunda mano, pero de casi 10.000 euros.

El plan inicial era comprarlo y ella lo iría pagando mes a mes hasta que a su hija le concedieran una hipoteca para comprar un piso, y ahí incluirían los 10.000 del coche para anular la financiación. Nuevamente, los planes salieron mal y todo aquello se fue al carajo. Así que ellos a Barcelona, yo a Madrid, y el asunto del coche en suspenso.

Durante cosa de un año, ella ha ido pagando la mensualidad del coche. Excepto los últimos meses, que por motivos que desconozco y prefiero seguir desconociendo, recibía llamadas diarias de la financiera diciendo que los recibos no se pagaban. Eso, y un par de multas al mes. Todo a mi nombre, claro. Y ya puedes ser amigo, familia, amante o hermano siamés. Sabéis que en cuestiones de pasta, es muy fácil perder la confianza.

Tras muchas peleas, excusas, lamentos, llamadas, faxes, ingresos, transferencias y sobre todo disgustos, puedo decir que el asunto está parcialmente arreglado. La financiación se ha cancelado porque ella ha pagado los más de 8.000 euros que faltaban. Ahora debemos dejar pasar unos días para poder cambiar el coche a su nombre, pagar las multas y olvidarme del todo del tema.

Eso sí: podéis ahorraros el llamarme gilipollas, decirme que soy tonto, o que es de imbéciles hacer eso que he hecho. Ya lo sé, pero realmente no hubiera dormido a gusto si no lo hubiera hecho en su día. Cierto que me ha quitado el sueño (y mucho) después, pero ya sabéis de lo que hablo. Whatever.

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Mi problema grave de convivencia, básicamente, ha sido mi compañero colombiano. Un tipo raro con una actitud asquerosa, profundamente pesetero y realmente MOLESTO. Un tipo que lleva meses haciendo cosas para molestarnos tanto a mí como a mi otro compañero de piso. Un tipo con un problema REAL de síndrome de Diógenes que trafica con todo tipo de cosas que según él “le regalan” o simplemente se encuentra en la basura. Un tipo de 35 años que disfruta de la compañía de jovencitos gays carne de chat un día sí y un día no. Un tipo que está esperando a que esté con alguien en mi cuarto (haciendo cualquier cosa, mentes enfermas) para venir a molestar, por ejemplo pidiéndome películas que ya me había pedido. Un tipo que se tira el día viento tanto PORNO en su PC que me está dando el coñazo cada dos por tres porque tiene virus.

Bien, mi otro compañero se jubila (sí, tiene 65 años y es un encanto de persona) y planeaba irse a su Perú natal en un par de meses. De ahí mi reciente y desesperada misión de búsqueda de piso. Ahora, se está planteando el tema de irse, y yo le he insistido para que se quede. Y fue entonces cuando me contó la noticia.

El colombiano quiere irse. Una hermana suya vive y trabaja en Valencia. Aquí en Madrid no tiene amigos, ni pareja, ni nadie con quién compartir ni siquiera dos minutos de conversación. Así que está amargado y quiere cambiar de aire. En septiembre cogerá vacaciones y se irá a Valencia a buscar trabajo. Deseadle suerte. Toda la suerte del mundo.

Ya estaba ultimando mis planes para matarle y tirarle en una cuneta hecho daditos.

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Y por último, el curro. Ya os he hablado del tema bastante, pero resumo: una gran empresa, un gran departamento informático técnico (sistemas, comunicaciones, desarrollo, soporte, CAU y voz). Una directora que -Satán se la lleve- no tiene ni puta idea. Compañeros que se van, infraestructura penosa, sueldos muy por debajo de la media del mercado, nulas contraofertas.

Hace unos meses, fue contratado un gran hombre (en todos los sentidos) como subdirector del área, que viene a ser algo así como el Señor Lobo en Pulp Fiction. Si no la habéis visto, ya tardáis. Un hombre que ha venido a arreglarnos la vida a los informáticos de la empresa. Nada más llegar, quitó el inútil trabajo de los fines de semana del CAU. En menos de un mes ya había conseguido pedir más infraestructura (servidores, almacenamiento, etc) que en todo el tiempo que llevaba yo trabajando ahí.

Y el último logro llegó el viernes pasado. Llevábamos meses exigiendo a dirección que el departamento de Sistemas hiciese guardias. Ya sabéis, estar disponibles 24/7 a semanas para cualquier emergencia que pudiera surgir. Hasta ahora, solo las hacían unos cuantos de Comunicaciones. Es el problema cuando ni siquiera tu propia directora sabe las funciones que desempeña cada uno.

En un primer momento de aceptación de guardias para Sistemas, la buena señora propuso dividir la cuantía. Un tocamiento de huevos más, así que dijimos que hiciera las guardias su bendita y putísima madre.

El viernes, el subdirector me notificó personalmente que había conseguido las guardias a Sistemas, sin división de cuantía, con lo cual, resumiendo, el sueldo se me viene a incrementar 800 euros al mes.

Y eso sin contar la revisión de sueldo (que es aparte) que quiere hacer en dos o tres meses (lo que os decía de equiparar con el resto del mercado), que podría significar, así a ojo, una subida de 4.000 euros o más al año. Pero bueno, no adelantemos acontecimientos.

Ah… los puntos de inflexión de la vida…

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Y además, no hay quien me tumbe en el Brawl, ea.

¡Verídico!

15 comentarios | Fecha del post: Jul 22 2008

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¡Sigh!

Trocitos de vida inventados

12 comentarios | Fecha del post: Jul 21 2008

¿Se han fijado, oh ilustres lectores, que vivimos nuestro día a día en un teatro?

Algo ha explotado esta mañana dentro de mi cabeza (literalmente) durante mi jornada laboral. Después del intenso dolor, una sensación de mareo y ganas de vomitar, que ha pasado a un mareíllo leve sin malestar. Eso sí, tenía ganas de llorar como una niña de 5 años.

El médico me ha dicho que, de ser una chica, me hubiera diagnosticado que me estaba bajando la regla.

Bueno, aguanté en el trabajo como un campeón. Me temblaba el pulso y caminaba con el sentido del equilibrio mal calibrado (tu-tunn-chass!!), así que al salir, me he pasado por el centro de salud que tengo enfrente de casa, dispuesto a aguantar un poquito de burocracia. No tengo aún la tarjeta sanitaria de Madrid. Bueno, ni la de Sevilla. Y miren que la pedí veces, pero nunca llegó.

Tras una breve cola, me atiende una despeinada señora madurita, y le cuento mi caso:

-Huola, mire… llevo poco tiempo en Madrid y aún no tengo la tarjeta sanit…
-¿Es desplazado?
-Em… what?
-(Pone cara de ¬¬) ¿Dónde está usted dado de alta?
-En Sevilla, pero nunca me llegó la tarjeta. La pedí varias veces.
-¡¡Paquiiiiii!! (¡DIOS, OTRA PAQUI NOO!) Que mira que este chico no tiene tarjeta y viene de Sevilla. ¿Le pongo desplazao?
-(Paqui le dice “Naaah, dale un alta nueva y yastá”) Vale, pues necesito que vaya usted a la tesorería de la Seguridad Social para que le den la hoja del número de afiliación y blablablablablablabla. Tenga, esta es la dirección.
-Casualmente tengo aquí mi número de afiliac…
-Nononoonoonononooooooooooo, NO. Tiene que ir a por el impreso oficial que le…
-YA-TENGO-AQUÍ-LA-TARJETA-QUE-VIENE-CON-EL-IMPRESO-OFICIAL-SEÑORA.
-¡¡PAAAAQUIIIII!! ¡Que mira, que tiene esto! Esto vale ¿no?
-(Paqui asiente con la cabeza desde el fondo de la estancia).

Después de los 25 minutos que la buena señora se ha tirado rellenando mis datos en el ordenador, se pone blanca y dice “¡Huy, ¿qué he hecho?!”. Se levanta y se mete en un recoveco desde donde no la veía nadie. Se empieza a escuchar conversaciones de tipo “Creo que lo he borrao tó y no quiero empezar otra vez… ¿estará en el apartado de solicitudes? Es que hago la consulta y no sale… Nono, hasta pasadas 24 horas no sale… Pero es que no sale… QUE YA, que tienen que pasar 24 horas…”. Yo miro hacia atrás, a la cola que tenía detrás de mi (no sean malpensados) y una chica rubia me dice:

-¡Es una gilipollas!
-¡HALA!
-No, es que me hizo lo mismo el otro dia. Si no tiene ni puta idea, que no trabaje ahí.
-Mujer, la burocracia… es lo que tiene.
-Que lleváis 30 minutos y todavía le quedan otros 30, ya verás…

Alzo la vista y veo un cartelón que lleva por título en letras grandes y suntuosas: A NADIE LE GUSTA ESPERAR. Miro a la rubia con cara de >: ) y señalo el cartel. Se parte el ojete y reaparece la señora presuntamente incompetente.

-¿Ves? Lo que yo decía. ¡Que no sale!
-¿Pero estoy?
-Estás.
-¿Entonces me das mi tarjeta y ME VOY?
-Espera, hombre.
-Si no es por mi, es que la van a matar a usted los que vienen detrás.
-Que se esperen, coño.
-Mpfvale.
-¿Quería cita para hoy?
-Pues si, pero si no se puede, para otro dia.

Irrumpe Paqui y me dice muy sonriente:

-Naaah, tranquilo, que se puede.
-¿Ou?
-Que si, ¿quieres médico por la mañana o por la tarde?
-Eeeeem… por la tarde (me gusta mucho dormir).
-¿Chico o chica?
- O_ô Me da igual.
-Pos chico.
-Pos vale.
-Pos hala, ya tienes cita pa esta tarde.

En fin… la sala de espera.

Cómo las odio.

Aquí viene a cuento el título de hoy. Trocitos de vida inventados. Cómo actúa todo el mundo en una sala de espera ¿eh? ¿Por qué demonios soy el único al que le importa tres carajos qué numero o qué hora les han dado al resto de pacientes que se encuentran en la sala? ¿Por qué cada persona que llega hace las mismas preguntas?

-¿Han empezado a llamar ya?
-¿Por qué número va?
-¿A qué hora tiene usté?

 

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Los mataba a todos.

O si no, cuando llega una señora que sube las escaleras como una campeona olímpica de la categoría de subir escaleras, si existiese, y cuando llega a la puerta del médico al que se quiere COLAR, pone cara de enferma terminal, empieza a temblarle el pulso y a decir “aay… si solo quiero que me firme estos papelees… ¿no te importaa?”. Menos mal que no me lo ha preguntado a mi, que si no… Es la típica señora que se te cuela en la pescadería, pero sin disimular. De esas que dicen “anda, niño… que tu eres mu joven y puedes esperar, yo no”, te pegan un codazo y se cuelan en tu cara.

Pasa lo mismo en el metro o en el bus. Persona que llega a sprint porque se están cerrando las puertas, y pega un salto ladeado cual Trinity en el principio de Matrix, logra entrar y también pone cara de enfermo terminal cuando se da cuenta de que no queda ningún asiento vacío. Prefiero mil veces que venga alguien a pedirme amablemente el asiento, que a ver la cara de la falsedad de ese tipo de gente. Vamos, que no me levanto porque no me sale de los cojones. Ea.

O en el curro. Tengo un compañero en especial que supera en cantidad y calidad cualquier anécdota que tengas. Por cada anécdota tuya, él tiene diez mil y todas mejores. O si no, otro compañero, que va disfrazado de matón, tiene actitud de matón, cuenta historias de matón, y luego es un cacho de pan.

Y luego estoy yo.

Según me han dicho, tengo mi coraza de apariencia tan bien puesta, que todos ustedes me ven “guay”. Que soy la leche. Que soy todo carisma. Y que por dentro estoy tan hecho mierda y tan triste que no me conozco ni yo. Da que pensar. O no. En fin…

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The Emo Wolf is EMO. Los comentarios le animarán a no cortarse las venas.

Digno de WarDog

3 comentarios | Fecha del post: Jul 17 2008

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Clic para ampliar. Solo para gente que tenga un pelín más de conocimientos de informática que mi directora de departamento.