Estoy viviendo una época de felicidad que, sinceramente, no termino de creerme del todo. Me va bien, ya sabéis. Tengo mi ansiadísima independencia, una cantidad moderada de pasta, frikaditas para aburrir, una pareja (¿te jodía esta definición? jiji) que no me merezco (bueno, qué coño, me la merezco)…

Pero, como decía uno de esos baldosines que acostumbran a colgar en las paredes de los bares de pueblo, “Hoy hace un día maravilloso. Seguro que viene alguno y lo jode”. Filosofía pura condensada en un azulejo cerámico de unos centímetros cuadrados.

Mi problema es el curro. Y no por la crisis. Mi curro es uno de esos a los que la crisis le viene bien. De hecho, ya me consta que oficialmente “nos” va mejor que el año pasado. Y pongo el “nos” entre comillas, porque realmente eso quiere decir que los mandamases se están llevando EL TACO mientras los pringados llevamos millones de horas semanales de curro a las espaldas, doscientos mil proyectos inacabados, y enemil marrones diarios. Y cobrando una puta mierda de sueldo. Y todo eso, mientras nos peleamos con las idiotas de Marketing porque tienen frio cuando nosotros ponemos el aire acondicionado cuando nos estamos desmayando por el calor.

No me entendáis mal lo del sueldo. Cobro medianamente bien, pero considero que el sueldo para mi puesto y mi carga de trabajo empezaría a rozar la “razonabilidad” si lo subiéramos un 200% de lo que cobro ahora. Pero en fin, está la cosa como para largarse a buscar curro.

Los ineptos siguen mandando; a la gente competente la siguen despidiendo; las iniciativas propias se siguen considerando desafíos al poder. Y el poder en este caso es un tío exactamente de mi edad que necesita recordar cada dos por tres que es mi jefe. Un tío al que un compañero -el típico compañero que nunca dice una palabra más alta que otra- le arma un pollo en la puerta de la calle con frases como “NO TIENES NI PUTA IDEA, DÉJAME EN PAZ QUE NO QUIERO VERTE LA CARA” entre otras lindezas.

Llevar a la gente al límite nunca es bueno. Y hoy, por primera vez en mucho tiempo, me he sentido realmente cansado. Moral y físicamente.

Hoy me han dicho “Si tienes que venir al curro a quitar mierda, mejor que vengas a quitar la mierda contento”. Pero es que no puedo. No puedo estar contento viendo lo que están haciendo con mis compañeros. No puedo estar contento con un inepto mandando. No puedo estar contento porque un señor Director -por suerte de nuestra parte- esté reteniendo trabajo para que no nos cortemos las venas. No puedo estar contento con un mail corporativo que diga que mi departamento tiene que liderar a todos los demás cuando somos los menos respetados, los que menos cobramos, y a los que menos caso hacen cuando necesitamos algo de alguien. No puedo estar contento con ese equipo que dicen que somos pero que no existe por ningua parte.

Hala, os ha tocado aguantar mi bajón. Seguiré aquí, sigo confiando en que esto cambiará. ¿TAN iluso soy?

Gracias, bichejo, por los abrazos.
Los necesitaba.

adormir

Y digo yo: ¿TAN DIFÍCIL ES QUITARSE DE ENMEDIO A LOS INÚTILES Y DEJAR TRABAJAR EN PAZ A LA GENTE QUE REALMENTE QUEREMOS HACER LAS COSAS BIEN? ¡Me voy a dormir! ¬¬

Comparte este post

¡Tutea este post! ¡Menea este post! ¡Envía este post a Chido.com! ¡Envía este post a DeChiste.com! ¡Acelera este post! ¡Enchila este post! ¡Envía este post a foroabierto.com! ¡Masca este post! ¡Rankea este post! ¡florea este post!