Efectivamente. Además de pornófilo|pornófago, borracho en rehabilitación (no soy alcohólico, porque esos van a reuniones), friki, consumista, capitalista, currito explotado y homeless, soy un puto caprichoso.
Y lo admito.
Y a la hora de satisfacer mis caprichos, casi nunca me duele la pasta. Si la tengo, me la gasto. Es malo, lo sé. Así no se ahorra, blablablabla, ya… pero ¿qué hago? ¿Ahorro para comprarme un piso que nunca podré comprar? ¿Para un alquiler al que no voy a poder acogerme dadas las barbaridades de requisitos que piden (avales bancarios por 50 años y 9 siglos de fianza)? Pues no. Ahogo mis penas dándome caprichitos.
¿Tengo de todo? Si. ¡FALSO! Hay cosas que no tengo. Tantas cosas… y siendo aficionado a coleccionar cualquier cosa que se mida en bits, imaginaos si hay campo.
Total… mi deseo ahora es adquirir un iPod Touch. Son caros. Caros de cojones, lo sé. Y ya tengo un iPod. El iPod nano de 2Gb. Pero se me queda corto el pobrecillo. Y no tiene pantalla táctil. Y no tiene acelerómetros. Y no tiene coverflow. Y todo eso.

Y además, la generación anterior.
Así que, tras un intento fallido de importación a lomos de Laffer el neoyorkino de Dos Hermanas, mi agente en eBay, Álex, me está haciendo las gestiones necesarias para conseguir uno a buen precio, y que esté nuevo. Porque eso sí: uno es exclusivista (no quiero nada usado) y tampoco gusta de derrochar pasta (aunque no termine de doler).
¿Qué le hago?

Pues eso.

P.D.: El iPhone, de momento, me la pela.








Recent Comments