Napalm
Trabajo en Casa Pepe
7 jul
O al menos, esa es la impresión que tenemos los pocos currantes competentes que hemos tenido la suerte de caer ahí.
Se fundó como “Casa Pepe” (entendedme), y ahora somos Pepe Inc. & Co., una multinacional líder en su sector, pero los altos mandos siguen gestionándolo todo como si siguiéramos siendo Casa Pepe. Que me perdonen las Casas Pepe del mundo.
Una mentalidad de trabajo cutre y mediocre, un reparto de sueldos del que estoy seguro que hasta la ONU tendría algo que decir, una inversión en tecnología (que es la base de la empresa) mínima y siempre tirando a lo barato, unos servicios cutres que nos vemos obligados a dar desde esa mediocridad de la que os hablaba.
Auténticos cartones, como os decía en la entrada anterior, que mandan sobre un selecto grupo de personas increíblemente competentes y válidas en su trabajo, entre las que -modestia aparte- me atreveré a incluirme.
Responsables de departamento que no hacen más que evitar que seamos un equipo, que es de lo que se trata, guerras por mail, voces en los despachos y en tu puesto de trabajo…
No os quiero engañar ni dar pena, ni mucho menos. Me encanta mi trabajo, pero no la forma de trabajar que nos imponen a mi y a mis compañeros. Me pidieron paciencia, y paciencia estoy teniendo.
Ahora tengo un amigo currando en mi empresa. Una cosa es hacer amigos en el curro, que los tengo y muy buenos, y otra diferente es que un gran amigo deje su curro y se venga a trabajar “conmigo”. Espero no tener que arrepentirme, porque ahora tengo a un amigo dudando de sí mismo porque su iniciación en la empresa ha sido y está siendo absolutamente brutal. Yo en su lugar, y lo digo en serio, hubiera mandado el trabajo y al que me lo propuso a tomar por culo al segundo día.
En mi defensa diré que le propuse el curro porque sería un paso adelante en su currículum, porque ganaría más pasta y porque pronto llegaría a ser un puesto de los de disfrutar trabajando a diario, aprendiendo, investigando y haciendo que todo vaya bien, pero como os decía, el inicio está siendo TAN jodido, que en momentos de estrés absoluto, duda de sí mismo.
Yo me reitero: no se me ocurre nadie mejor para el puesto, y sigo pensando que en muy poco tiempo llegará la calma y el trabajo diario se limitará a llevar a un buen grupo de Lusers por el buen camino.
No te me rindas. Aguanta un poco más y pronto empezará lo bueno. Seguro. Mis inicios en esta empresa también fueron muy, muy jodidos. Y ten en cuenta que tooood esa panda de cartones que impiden que yo pueda desarrollar mi trabajo óptimamente están a cientos de kilómetros y no te afectarán para nada. Cierto es que tienes a tus cartones locales, pero son pocos y cobardes. Y realmente no tienen “poder” alguno sobre tu puesto ni sobre tu persona.
En fin… No sé qué terminará antes, si mi paciencia o la lamentable situación de Casa Pepe, pero que no se diga que no lo hemos intentado, ¿eh?
¡CODIFIIIIIIICA, REEEEEEEEMEEE!
Feliz nochegüena deso
24 dic
Sabéis que no me gustan estas mierdas, pero os escribo para que -si sois tan frikis como para estar leyendo mi blog justo antes de la cena de navidad- para desearos que lo paséis muy bien y todo eso, pero sobre todo para que tengáis mucho cuidado con los ciervos alcoholizados al volante. Estas noches de fiesta proliferan mucho, y si se quieren matar, vale, pero que al menos no os lleven a vosotros por delante.
¡Os necesito vivos a todos!

¡Yargh!
17 nov
Quería yo contaros que hace un tiempecín que vengo dándole vueltas a un tema, y no es otro que dar a conocer este, mi blog, a mis compañeros de trabajo. Según ellos, “soy tan friki que tengo que tener blog, fotolog, facebook, twitter, flickr, y todo en lo que uno pueda logarse y participar”. Sin embargo, todo mi mundo exterior en internet se reduce a este blog y poco más.
Mis reticencias eran obvias: que la gente del curro conozca cosas de mi vida que no quiero que conozcan. Pero dado el buenrollismo extremo que disfrutamos entre compañeros, no me parecía mala idea del todo.
Hoy se me han quitado las ganas. No podría usar este blog para cagarme en todos los santos del cielo cuando me pase algo en el curro.
Os pongo en antecedentes:
El departamento de Sistemas lo componemos, básicamente, un compañero y yo. Mi compañero es la leche, todo un referente en buen hacer y profesionalidad. Además es majo de cojones y nunca jamás hemos tenido un problema entre nosotros. Ni creo que lo tengamos jamás. Luego en Sistemas hay dos externos, pero van un poco a su bola, no es lo mismo. En Comunicaciones son un poco autistas, pero podríamos decir que el 70% del departamento colabora con nosotros maravillosamente. Los de Desarrollo son como los orcos de la empresa, pero también hay una facción rebelde que colabora codo con codo con nosotros. Y los de soporte, aparte de dos politoxicómanos en prácticas que han metido, son todos magníficos. Cada uno con sus paranoias y sus rollos, pero buena gente en general.
El responsable de Sistemas, un tío a priori majísimo y puestísimo en todo este mundillo de los bits, se ha convertido en muy poco tiempo en un obstáculo y un impedimento para el desarrollo diario tanto de mi trabajo, como el de mi compañero, y el de otros departamentos. Es un tío de mi edad, que un buen día se encontró con que debía ponerse traje y corbata porque le habían ascendido a responsable. Y no dudo en absoluto que lo mereciera en aquel momento.
Por una lesión deportiva y por baja paternal, hemos estado sin él durante unos meses. Y ha coincidido con el cambio brutal en la dirección del departamento (ya sabéis, de la energúmena que pretendía que una empresa de más de 4000 usuarios siguiera tirando de un Pentium III con 256 megas de RAM como servidor principal metiéndole más memoria) al nuevo director que está con nosotros, sabe de lo que habla, maneja como nadie, y además es un cachondo mental, un apoyo moral y todo un referente a la hora de desarrollar el trabajo diario.
Y hace unas semanas, ha llegado una persona que hará de “backup” del director, que es también majísimo y tiene certificados de Linux, de Microsoft y de todo. Tiene certificados en los certificados, como yo digo.
Entonces, ¿qué ha pasado? Mi teoría, básicamente, es que el responsable de mi departamento ha visto cómo se han ido cagando en su patio poco a poco hasta que se ha quedado sin patio. Símiles aparte, ha visto cómo de repente, y mientras él estaba de baja, se colocaban por encima de él una serie de personas que a) mandan más que él, y b) probablemente saben más que él.
Hubo una primera reunión cuando volvió de su baja en plan “me estáis saltando, cómo os atrevéis, que yo soy vuestro jefe”. Quizá no le faltaba razón, pero también es cierto que en su ausencia tratamos todos los temas directamente con el que terminó siendo Director, y éste último nos dejaba trabajar sin molestarnos. Y creedme que trabajamos, y mucho.
Entonces, cuando todo iba perfectamente (no me lo creía ni yo), me encuentro con un inmediato superior que, ciertamente, lo es, pero que está creando mal ambiente poniendo al resto de departamentos en contra nuestra (que al final los que pringamos somos los de abajo) por su chulería y su curiosa (¿curiosa?) manera de hacer las cosas.
Hay un estereotipo de chuleta madrileño. Bien, pues ponedle traje y corbata, y tenéis al responsable de mi departamento.
Y la cosa es que… quien manda, manda. He intentado por todos los medios tener iniciativa, discutir con él los temas importantes, y trabajar de la mejor manera posible que sé. Y soy bueno, me encanta mi trabajo, y eso lo saben hasta los chinos. Pero estoy muy mayor ya para estar lidiando con un jefe a base de psicología infantil. Hoy he tomado la decisión de acatar sus órdenes sin rechistar. ¿Que quiere que haga alguna operación en concreto, aunque ponga en serio peligro la productividad de toda la empresa en hora punta? Lo haré, siempre que me pase la orden por escrito, por si luego piden (que pedirán) responsabilidades. Me niego a partir de ya a discutir ninguna de sus decisiones por acertadas o erróneas que me parezcan.
El caso concreto, el que me ha terminado de tocar la moral, os lo expongo a continuación. Y ya acabo con el tocho de hoy:
He pasado todo el fin de semana conectado al curro haciendo migraciones de datos a unos servidores nuevos. Había que hacerlo, vale, y yo dí como fecha tope HOY. Solo faltaban unas cuantas carpetas compartidas, porque dada sus idiosincrasias (toma palabroh!) no pueden ser tocadas en horario de trabajo. Y ¡oh! En mi empresa hay gente que trabaja 24/7. Total, que eso, que he estado todo el fin de semana terminando este trabajo y dejando a gente sin poder trabajar por hacer los movimientos en horas de trabajo. Y además, conectado con mi módem Huawei y gastándome el dinero (poco, pero gastándomelo). Las WiFi’s de mis vecinos no dan para conexiones VPN a empresas, ntch.
Dadas estas circunstancias, esperaba tener un lunes tranquilo y de buen rollo. Llegar y decirle “¡Toma, misión cumplida y con los tiempos establecidos!”. Pero no me ha dado ni tiempo. Transcribo la conversación al llegar a mi puesto de trabajo:
[Responsable a mi compañero]:
-…los drivers y lo montamos todo de cero.
[Lobo]
-¡Buenos días! ¿Qué trasteáis, con el servidor nuevo de impresión?
[Responsable]
-Si, eso lo montamos en un Linux y hala…
[Lobo]
-Pues se lo consulté a [backupdeldirector] y me dijo que no era muy buena idea montarlo en Linux, porque los drivers de HP para Linux son un poco marroneros y no siempre dan todas las opciones que deberían, como la impresión a doble cara, etc…
[Responsable con cara de aquímandoyo y con muy malas maneras]
-Pero como eso lo voy a montar yo, haré lo que me dé la gana. ¿Qué pasa, que ya tienes tu opinión establecida por lo que te haya dicho ese? Mal vamos, así mal vamos (se da la vuelta y se va a colgar el abrigo).
[Lobo]
-O_o pero… pero… pero [responsable], que solo te estoy diciendo lo que me dijo [backupdeldirector], que a mí me da exactamente igual montar el servidor en Linux, en Solaris o en el +3Basic del Spectrum.
[Responsable] me ignora, me pone mala cara y se va.
Una actitud odiosa. Lo único que no soporto del trabajo, y es lo que me pasa siempre, es que me toquen los cojones DESDE DENTRO. Que baje un cliente a quejarse de que no llega a un servidor, que no le va el correo o que la junta de la trócola de la impresora se ha jodido, vale. Pero que un tío de mi edad, que ha pasado por los mismos puestos de trabajo que yo, que tiene una experiencia similar a la mía, se ponga con esa actitud, qué queréis que os diga.
|Fin de catarsis|

GRMPFGRÑÁ!
Enganchado a lo que desprecio
30 oct
¿No os pasa a vosotros? Es curioso…
Imaginaos que os encontráis, por ejemplo, con un vídeo de Marilyn Manson. Hm… The Beautiful People. Es asqueroso, grotesco, despreciable y bizarro (si bizarro significara lo que todo el mundo cree que significa). Expresiones inhumanas, movimientos antinaturales, imágenes desagradables…

Yummyyy…
Y sin embargo, admito que me gusta verlo de vez en cuando. Exacto, me gusta ver un vídeo musical que me produce asco y desprecio a partes iguales. ¿Seré masoquista?
Vale, pues igual me pasa con ciertos blogs y fotologs. No es que esté con el F5 pegao al dedo viendo si actualizan o no. Ni siquiera los tengo en el feed RSS. Pero de vez en cuando me paso a ver sus últimas diarreas mentales.
A algunos los considero idiotas. A otros no les soporto. Otros han sido incluso molestos en mi vida. Pero leo sus blogs o fotologs. Y no por el morbo de ver si les va mal y poder regocijarme en ello, os lo aseguro, sino por esa extraña sensación que me provoca el vídeo de Manson.
Pero no sé qué extraño placer me puede dar leer, por ejemplo, a ese tocapelotas que no sabe qué hacer con su mediocre vida, no hace más que lamentarse sin hacer nada para remediar su mediocridad. A esa pedante que tiene el ego más grande que su culo. A ese experto en sacar defectos ajenos para paliar el saco de complejos que lleva a la espalda. A esa calientapollas que no mueve un dedo si no es por interés…
Son solo unos ejemplos, tampoco hay mucho más. Sé que suena pedante que yo cuente esto así, que juzgue a la gente, blablablabla… me la suda.
Además, la culpa es vuestra (de los que moláis) porque actualizáis muy poco o nada ¬¬ y por eso tengo que estar leyendo a estos escombros, o en Menéame. Que no sé yo qué es peor.


