That’s life
¡Yargh!
17 nov
Quería yo contaros que hace un tiempecín que vengo dándole vueltas a un tema, y no es otro que dar a conocer este, mi blog, a mis compañeros de trabajo. Según ellos, “soy tan friki que tengo que tener blog, fotolog, facebook, twitter, flickr, y todo en lo que uno pueda logarse y participar”. Sin embargo, todo mi mundo exterior en internet se reduce a este blog y poco más.
Mis reticencias eran obvias: que la gente del curro conozca cosas de mi vida que no quiero que conozcan. Pero dado el buenrollismo extremo que disfrutamos entre compañeros, no me parecía mala idea del todo.
Hoy se me han quitado las ganas. No podría usar este blog para cagarme en todos los santos del cielo cuando me pase algo en el curro.
Os pongo en antecedentes:
El departamento de Sistemas lo componemos, básicamente, un compañero y yo. Mi compañero es la leche, todo un referente en buen hacer y profesionalidad. Además es majo de cojones y nunca jamás hemos tenido un problema entre nosotros. Ni creo que lo tengamos jamás. Luego en Sistemas hay dos externos, pero van un poco a su bola, no es lo mismo. En Comunicaciones son un poco autistas, pero podríamos decir que el 70% del departamento colabora con nosotros maravillosamente. Los de Desarrollo son como los orcos de la empresa, pero también hay una facción rebelde que colabora codo con codo con nosotros. Y los de soporte, aparte de dos politoxicómanos en prácticas que han metido, son todos magníficos. Cada uno con sus paranoias y sus rollos, pero buena gente en general.
El responsable de Sistemas, un tío a priori majísimo y puestísimo en todo este mundillo de los bits, se ha convertido en muy poco tiempo en un obstáculo y un impedimento para el desarrollo diario tanto de mi trabajo, como el de mi compañero, y el de otros departamentos. Es un tío de mi edad, que un buen día se encontró con que debía ponerse traje y corbata porque le habían ascendido a responsable. Y no dudo en absoluto que lo mereciera en aquel momento.
Por una lesión deportiva y por baja paternal, hemos estado sin él durante unos meses. Y ha coincidido con el cambio brutal en la dirección del departamento (ya sabéis, de la energúmena que pretendía que una empresa de más de 4000 usuarios siguiera tirando de un Pentium III con 256 megas de RAM como servidor principal metiéndole más memoria) al nuevo director que está con nosotros, sabe de lo que habla, maneja como nadie, y además es un cachondo mental, un apoyo moral y todo un referente a la hora de desarrollar el trabajo diario.
Y hace unas semanas, ha llegado una persona que hará de “backup” del director, que es también majísimo y tiene certificados de Linux, de Microsoft y de todo. Tiene certificados en los certificados, como yo digo.
Entonces, ¿qué ha pasado? Mi teoría, básicamente, es que el responsable de mi departamento ha visto cómo se han ido cagando en su patio poco a poco hasta que se ha quedado sin patio. Símiles aparte, ha visto cómo de repente, y mientras él estaba de baja, se colocaban por encima de él una serie de personas que a) mandan más que él, y b) probablemente saben más que él.
Hubo una primera reunión cuando volvió de su baja en plan “me estáis saltando, cómo os atrevéis, que yo soy vuestro jefe”. Quizá no le faltaba razón, pero también es cierto que en su ausencia tratamos todos los temas directamente con el que terminó siendo Director, y éste último nos dejaba trabajar sin molestarnos. Y creedme que trabajamos, y mucho.
Entonces, cuando todo iba perfectamente (no me lo creía ni yo), me encuentro con un inmediato superior que, ciertamente, lo es, pero que está creando mal ambiente poniendo al resto de departamentos en contra nuestra (que al final los que pringamos somos los de abajo) por su chulería y su curiosa (¿curiosa?) manera de hacer las cosas.
Hay un estereotipo de chuleta madrileño. Bien, pues ponedle traje y corbata, y tenéis al responsable de mi departamento.
Y la cosa es que… quien manda, manda. He intentado por todos los medios tener iniciativa, discutir con él los temas importantes, y trabajar de la mejor manera posible que sé. Y soy bueno, me encanta mi trabajo, y eso lo saben hasta los chinos. Pero estoy muy mayor ya para estar lidiando con un jefe a base de psicología infantil. Hoy he tomado la decisión de acatar sus órdenes sin rechistar. ¿Que quiere que haga alguna operación en concreto, aunque ponga en serio peligro la productividad de toda la empresa en hora punta? Lo haré, siempre que me pase la orden por escrito, por si luego piden (que pedirán) responsabilidades. Me niego a partir de ya a discutir ninguna de sus decisiones por acertadas o erróneas que me parezcan.
El caso concreto, el que me ha terminado de tocar la moral, os lo expongo a continuación. Y ya acabo con el tocho de hoy:
He pasado todo el fin de semana conectado al curro haciendo migraciones de datos a unos servidores nuevos. Había que hacerlo, vale, y yo dí como fecha tope HOY. Solo faltaban unas cuantas carpetas compartidas, porque dada sus idiosincrasias (toma palabroh!) no pueden ser tocadas en horario de trabajo. Y ¡oh! En mi empresa hay gente que trabaja 24/7. Total, que eso, que he estado todo el fin de semana terminando este trabajo y dejando a gente sin poder trabajar por hacer los movimientos en horas de trabajo. Y además, conectado con mi módem Huawei y gastándome el dinero (poco, pero gastándomelo). Las WiFi’s de mis vecinos no dan para conexiones VPN a empresas, ntch.
Dadas estas circunstancias, esperaba tener un lunes tranquilo y de buen rollo. Llegar y decirle “¡Toma, misión cumplida y con los tiempos establecidos!”. Pero no me ha dado ni tiempo. Transcribo la conversación al llegar a mi puesto de trabajo:
[Responsable a mi compañero]:
-…los drivers y lo montamos todo de cero.
[Lobo]
-¡Buenos días! ¿Qué trasteáis, con el servidor nuevo de impresión?
[Responsable]
-Si, eso lo montamos en un Linux y hala…
[Lobo]
-Pues se lo consulté a [backupdeldirector] y me dijo que no era muy buena idea montarlo en Linux, porque los drivers de HP para Linux son un poco marroneros y no siempre dan todas las opciones que deberían, como la impresión a doble cara, etc…
[Responsable con cara de aquímandoyo y con muy malas maneras]
-Pero como eso lo voy a montar yo, haré lo que me dé la gana. ¿Qué pasa, que ya tienes tu opinión establecida por lo que te haya dicho ese? Mal vamos, así mal vamos (se da la vuelta y se va a colgar el abrigo).
[Lobo]
-O_o pero… pero… pero [responsable], que solo te estoy diciendo lo que me dijo [backupdeldirector], que a mí me da exactamente igual montar el servidor en Linux, en Solaris o en el +3Basic del Spectrum.
[Responsable] me ignora, me pone mala cara y se va.
Una actitud odiosa. Lo único que no soporto del trabajo, y es lo que me pasa siempre, es que me toquen los cojones DESDE DENTRO. Que baje un cliente a quejarse de que no llega a un servidor, que no le va el correo o que la junta de la trócola de la impresora se ha jodido, vale. Pero que un tío de mi edad, que ha pasado por los mismos puestos de trabajo que yo, que tiene una experiencia similar a la mía, se ponga con esa actitud, qué queréis que os diga.
|Fin de catarsis|

GRMPFGRÑÁ!
El unicornio en la escalera de caracol
9 oct
No me digáis que no es un título de puta madre, ¿eh? A ver si lo registro antes de que llegue algún listo y saque un libro o un programa de corazón con ese título o algo.
Sigo en mi racha de happiness extreme, con solo una puntualización: tengo un trancazo de tres pares de narices. De esos que tienes malestar, fiebre, etc. Ayer, mientras hacía maratón de Sobrenatural, tenía tanta fiebre que cualquier cosa que hubiera perturbado mi paz me hubiera jodido soberanamente. Y ocurrió. Sonó el característico ritmo seguido de esas vocecillas… “Pata, pata, pata, pon…” El teléfono de guardia estaba sonando. Una campaña entera estaba sin currar por una cagada de un compañero de comunicaciones. Con ayuda telefónica de otro compañero de Sistemas, arreglamos el entuerto, pero yo con la fiebre no daba pie con bola.
Esta mañana, en el curro, les dije que tenía tanta fiebre que me pareció ver bajar un unicornio por la escalera de caracol. Todavía se están descojonando, los muy cabrones. Y es que, cuanto más en serio digo las cosas, más se rie la gente.
Y no es que haya visto un unicornio, no… era solo una metáfora para dar a entender que tenía mucha fiebre y que probablemente estaba delirando cuando hablaba con mi compañero por teléfono, y con la directora de aquella campaña. A saber qué le dije.
En fin, hace un ratito he terminado de montar mi “office”. En el piso de arriba, al final sí que cabía la mesa del ordenador, y perfectamente. Incluso he podido mantener la altura de las pantallas. He puesto la CPU en una mesita pequeña, a la izquierda de la mesa grande, lo que me deja espacio suficiente para tener también la tableta gráfica A4 encima de la mesa. Ya está todo. Los monitores, el escáner, la mesa, la silla, los switches, los altavoces, los discos duros externos… todo.
Y ahora me estoy pensando si poner fotos (que tengo mucho enemigo psicópata suelto deseando localizarme) o directamente mandar invitaciones para que lo veáis en persona y en 3D =P
Cuídense, que yo voy a seguir vagando por la casa, con esta sonrisa estúpida de felicidad y abrigado con mi bata mítica y mangada de algún hotel de diox sabe cuándo.

Wolfomoqueteeeeeeeee
Trocitos de vida inventados
21 jul
¿Se han fijado, oh ilustres lectores, que vivimos nuestro día a día en un teatro?
Algo ha explotado esta mañana dentro de mi cabeza (literalmente) durante mi jornada laboral. Después del intenso dolor, una sensación de mareo y ganas de vomitar, que ha pasado a un mareíllo leve sin malestar. Eso sí, tenía ganas de llorar como una niña de 5 años.
El médico me ha dicho que, de ser una chica, me hubiera diagnosticado que me estaba bajando la regla.
Bueno, aguanté en el trabajo como un campeón. Me temblaba el pulso y caminaba con el sentido del equilibrio mal calibrado (tu-tunn-chass!!), así que al salir, me he pasado por el centro de salud que tengo enfrente de casa, dispuesto a aguantar un poquito de burocracia. No tengo aún la tarjeta sanitaria de Madrid. Bueno, ni la de Sevilla. Y miren que la pedí veces, pero nunca llegó.
Tras una breve cola, me atiende una despeinada señora madurita, y le cuento mi caso:
-Huola, mire… llevo poco tiempo en Madrid y aún no tengo la tarjeta sanit…
-¿Es desplazado?
-Em… what?
-(Pone cara de ¬¬) ¿Dónde está usted dado de alta?
-En Sevilla, pero nunca me llegó la tarjeta. La pedí varias veces.
-¡¡Paquiiiiii!! (¡DIOS, OTRA PAQUI NOO!) Que mira que este chico no tiene tarjeta y viene de Sevilla. ¿Le pongo desplazao?
-(Paqui le dice “Naaah, dale un alta nueva y yastá”) Vale, pues necesito que vaya usted a la tesorería de la Seguridad Social para que le den la hoja del número de afiliación y blablablablablablabla. Tenga, esta es la dirección.
-Casualmente tengo aquí mi número de afiliac…
-Nononoonoonononooooooooooo, NO. Tiene que ir a por el impreso oficial que le…
-YA-TENGO-AQUÍ-LA-TARJETA-QUE-VIENE-CON-EL-IMPRESO-OFICIAL-SEÑORA.
-¡¡PAAAAQUIIIII!! ¡Que mira, que tiene esto! Esto vale ¿no?
-(Paqui asiente con la cabeza desde el fondo de la estancia).
Después de los 25 minutos que la buena señora se ha tirado rellenando mis datos en el ordenador, se pone blanca y dice “¡Huy, ¿qué he hecho?!”. Se levanta y se mete en un recoveco desde donde no la veía nadie. Se empieza a escuchar conversaciones de tipo “Creo que lo he borrao tó y no quiero empezar otra vez… ¿estará en el apartado de solicitudes? Es que hago la consulta y no sale… Nono, hasta pasadas 24 horas no sale… Pero es que no sale… QUE YA, que tienen que pasar 24 horas…”. Yo miro hacia atrás, a la cola que tenía detrás de mi (no sean malpensados) y una chica rubia me dice:
-¡Es una gilipollas!
-¡HALA!
-No, es que me hizo lo mismo el otro dia. Si no tiene ni puta idea, que no trabaje ahí.
-Mujer, la burocracia… es lo que tiene.
-Que lleváis 30 minutos y todavía le quedan otros 30, ya verás…
Alzo la vista y veo un cartelón que lleva por título en letras grandes y suntuosas: A NADIE LE GUSTA ESPERAR. Miro a la rubia con cara de >: ) y señalo el cartel. Se parte el ojete y reaparece la señora presuntamente incompetente.
-¿Ves? Lo que yo decía. ¡Que no sale!
-¿Pero estoy?
-Estás.
-¿Entonces me das mi tarjeta y ME VOY?
-Espera, hombre.
-Si no es por mi, es que la van a matar a usted los que vienen detrás.
-Que se esperen, coño.
-Mpfvale.
-¿Quería cita para hoy?
-Pues si, pero si no se puede, para otro dia.
Irrumpe Paqui y me dice muy sonriente:
-Naaah, tranquilo, que se puede.
-¿Ou?
-Que si, ¿quieres médico por la mañana o por la tarde?
-Eeeeem… por la tarde (me gusta mucho dormir).
-¿Chico o chica?
- O_ô Me da igual.
-Pos chico.
-Pos vale.
-Pos hala, ya tienes cita pa esta tarde.
En fin… la sala de espera.
Cómo las odio.
Aquí viene a cuento el título de hoy. Trocitos de vida inventados. Cómo actúa todo el mundo en una sala de espera ¿eh? ¿Por qué demonios soy el único al que le importa tres carajos qué numero o qué hora les han dado al resto de pacientes que se encuentran en la sala? ¿Por qué cada persona que llega hace las mismas preguntas?
-¿Han empezado a llamar ya?
-¿Por qué número va?
-¿A qué hora tiene usté?

Los mataba a todos.
O si no, cuando llega una señora que sube las escaleras como una campeona olímpica de la categoría de subir escaleras, si existiese, y cuando llega a la puerta del médico al que se quiere COLAR, pone cara de enferma terminal, empieza a temblarle el pulso y a decir “aay… si solo quiero que me firme estos papelees… ¿no te importaa?”. Menos mal que no me lo ha preguntado a mi, que si no… Es la típica señora que se te cuela en la pescadería, pero sin disimular. De esas que dicen “anda, niño… que tu eres mu joven y puedes esperar, yo no”, te pegan un codazo y se cuelan en tu cara.
Pasa lo mismo en el metro o en el bus. Persona que llega a sprint porque se están cerrando las puertas, y pega un salto ladeado cual Trinity en el principio de Matrix, logra entrar y también pone cara de enfermo terminal cuando se da cuenta de que no queda ningún asiento vacío. Prefiero mil veces que venga alguien a pedirme amablemente el asiento, que a ver la cara de la falsedad de ese tipo de gente. Vamos, que no me levanto porque no me sale de los cojones. Ea.
O en el curro. Tengo un compañero en especial que supera en cantidad y calidad cualquier anécdota que tengas. Por cada anécdota tuya, él tiene diez mil y todas mejores. O si no, otro compañero, que va disfrazado de matón, tiene actitud de matón, cuenta historias de matón, y luego es un cacho de pan.
Y luego estoy yo.
Según me han dicho, tengo mi coraza de apariencia tan bien puesta, que todos ustedes me ven “guay”. Que soy la leche. Que soy todo carisma. Y que por dentro estoy tan hecho mierda y tan triste que no me conozco ni yo. Da que pensar. O no. En fin…

The Emo Wolf is EMO. Los comentarios le animarán a no cortarse las venas.
Como el Titanic
3 jul
Llevarse tanto tiempo sin actualizar es lo que tiene: que en el momento de ponerte a hacerlo tienes que decidir sobre qué tema hay que centrarse más y mejor.
En un primer momento, pensé actualizar con un título como “Amistad a 100€ ¡REBAJAS! Ahora 60€”, pero implicaba dejar por los suelos a un par de personas, especialmente una, de la que sigo creyendo (y queriendo creer) que actuó sin ninguna maldad y que las cosas se fueron un poco de madre. Sé que es jodido tirar la piedra y esconder la mano (por aquello de no explicároslo), pero mejor así.
Después de descartar aquella opción, la siguiente era hablar (sin título definido aún) sobre unos hechos ciertamente lamentables que me ocurrieron hace unos días. Pero contando con que este pequeño blog es leído por un par de cabrones que desean poco menos que mi muerte, y algunos de mis familiares más queridos, terminé pensando (con una pequeña ayudita de Seo) que mejor no airear ciertas historias que harían mella en mi reputación, si es que tengo de eso. No os preocupéis, nada especialmente grave, tampoco.
Así que hablaré del curro. Poniendo como ejemplo mi curro actual, pero generalizando sobre una situación aparentemente tan extendida y normalizada, que asusta.

Todos nos quejamos de lo nuestro, eso es evidente. Pero hay un colectivo especialmente maltratado en el entorno empresarial, y es el de los informáticos. En mi empresa, y en otras que he visto, están los mimadísimos departamentos de marketing, los de facturación, los de tal, los de paskwal… Y luego estamos los informáticos. Los tiradetes que están ahí “pa cuando no nos imprime el wor o no nos va el winsuí”.
Siempre he estado contento en mi último curro. Es el sueldo más alto que he tenido hasta ahora, hago cosas que me gustan, y aprendo cosas nuevas casi a diario. Los compañeros, menos el que echamos se fue, son la mar de competentes y se puede mantener con ellos un alto nivel de cachondeo, que es lo que, básicamente, nos desestresa.
De un tiempo a esta parte (coletillas power!), a quien corresponda en mi empresa se le ha ido la pinza. Se niegan a invertir en tecnología (que es en lo que se basa mi empresa, básicamente, en la tecnología); se niegan a ofrecer contratos dignos (fui el último que entró y que tiene algo medio qué); han erradicado las posibilidades de promocionar, y para terminar, cuando alguien se deja “querer” por otra empresa, hacen las jugosas contraofertas de subir el sueldo la nada despreciable cantidad de CERO EUROS. Básicamente: “¿te vas? pos adiós”.
Y no tendría mucha mayor trascendencia si se hiciera lo lógico: contratar a otra persona. Pero no. Se deja su sitio vacío durante meses, esperando a que Marketing contrate a un chavalito nuevo, muy alto, muy guapo y con unos ojos muy azules para que a las niñas del departamento se les haga el c*** agüilla, para que llegue la directora de Botijos y nos diga muy amablemente (en contra de lo que nos tiene acostumbrados) “Oish, perdona, ¿por qué no te cambias de mesa y dejas esta libre? Es que se incorpora una persona nueva y no hay sitio”. Yo contesto “¬¬ se supone que este sitio es para el nuevo de Sistemas que tiene que venir”. A lo que ella contesta “Hombre, si es temporal, osea, no es pasiempre” y de fondo escucho a Nelson con su característico “HA HA!”.
Creo que ya os hablé del compañero de Soporte que quiso pasar a Sistemas y no le dejaron. Bueno, le dejaron, pero cobrando lo mismo que cobraba en Soporte, bastante menos que lo que se cobra(¿ba?) en Sistemas. Y claro, con otra oferta de trabajo en la mano, dijo aquello de “Efectivamennnnnnnnte y NO”. Y se piró. Y uno menos.
Ahora, quedamos tres en Sistemas. Seis o siete en Comunicaciones/Voz, y en Desarrollo deben ser como “casi 300″. En Desarrollo hubo movida hace poco, y uno de los desarrollistas más antiguo ha sido víctima de un mobbing brutal por parte del jefe de su departamento, con erótico resultado un flagrante despido como último estadio del conflicto. Espero desde lo más profundo de mi inexistente alma (los informáticos la vendemos para encontrar un curro de más de mil euros) que le meta tal puro a la empresa que los directivos tengan que llevarse la moqueta a su casa para arroparse.
Y decía que en Sistemas estamos tres. Tres personas, manteniendo una lamentable granja de servidores (se llama así en términos técnicos) de dos centros en Madrid, dos en Vigo, uno en Gijón, dos en Chile y otro en Bogotá. Y cuando digo “servidores”, digo [correo | ficheros | backups | tarificaciones | grabaciones | faxeos | mailings | controladores de dominio | centralitas de telefonía | y un infinito ETC]. Elevad eso a la enésima potencia y esparcidlo por el mundo como si fueran las bolas del dragón. Y os aseguro que absolutamente nada de todo eso funciona con normalidad.
Y somos tres personas.
Y a la vez que llevamos todos esos servidores, con los problemas que dan (¿os dije que hasta hace poco el controlador de dominio principal de la empresa era un Pentium III con 256 Mb de RAM y también era servidor de ficheros, de DNS y DHCP?), llevamos p’alante un total de 11 proyectos y subiendo. Tres personas. Tres.
¡AH, NO!

Me acaba de llamar un compañero. Le han hecho una oferta en otra empresa. Seis mil euros más. Obviamente se va, porque la contraoferta ha sido nuevamente tan jugosa (/irony) como para ni siquiera pensárselo. El “pos vale” que os decía antes. Y es un tío de los que controla, de los que resuelven. De los tres que estamos, probablemente el más técnico y el más máquina en cuanto a servidores.
Así que cuando vuelva de mis minivacaciones, me encontraré con que somos DOS personas en Sistemas. Bueno, no, UNA persona. Porque cuando yo vuelva, el último compañero que queda se va de vacaciones.
Así que nada… estoy en un trabajo sin posibilidades de mejoras laborales ni económicas, en el que se tiende a NADA y donde se facturaron el pasado año 70M€. ¿Me voy a estresar? No. A ver si cuando todo reviente se dan cuenta de lo que están haciendo. Me consta que hay ofertas de trabajo publicadas, pero quieren perfil de experto por lo que cuesta un kilo de berenjenas en la feria de mi pueblo. Ntch.
Que nos hundimos.
Como el Titanic.

