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El placer de currar con profesionales
10 mar
Y es que, a decir verdad, no todo son incompetentes, gañanes, gilipollas, inútiles y vagos en mi curro. Ganan por mayoría, si, pero esta vez voy a dedicarme a los que valen de verdad.
De este gañanismo generalizado son directamene responsables los jefes de cada área. En vez de colaborar, están todo el día en una especie de concurso infantil tipo “a ver quién la tiene más grande”. Y visto lo visto, lo minúsculo está a la orden del día, porque vaaaaya tela. No se puede ser chulo sin tener razón. O al menos, sin tener argumentos para justificar cuán grande al parecer la tienes. Al final, lo único que haces es eso: el ridículo. Y extremo además.
Desde que entré en esta empresa (ya sabéis, Casa Pepe Inc), mis labores aparte de las obvias han sido de lo más variopintas, y por iniciativa propia. He tratado de pacificar el ambiente entre compañeros de áreas “rivales”, y voto a tal que lo he conseguido. ¿Y cómo? Pasando olímpicamente de los jefes. Implicando a los compañeros en problemas, en logros, en consultas y en -por qué no- la hora de echarse un cigarrín en la puerta. Aunque algunos no fumen, da igual. Siempre es buen momento para una pequeña catarsis en la puerta de Casa Pepe Inc. Lo malo es que gracias a una especie de cúpula-porche que tenemos, lo que dices en una punta se escucha perfectamente en la otra, y todo dios se entera de lo gilipollas que es tal, de lo parda que la ha liao cual, o de que ha venido el proveedor a cortarnos la fibra óptica porque somos unos cutres. Aparte, he intentado siempre mejorar la imagen que damos al resto de la empresa, porque los informáticos somos la última mierda. Pero como el 99% piensa que la parte tecnológica funciona con MAJIA, no hay manera, oigan. Y sí, maJia. Con J. Que es más basto.
A ver, que me lío.
Es que no lo puedo evitar, es más fácil y divertido hablar de lo malo que de lo bueno xD
Como os decía, tengo compañeros (algunos, incluso jefes) que son muy válidos. Personal y laboralmente. Gente que se hace de querer, y lo más importante, de respetar. Gente con la que en un momento dado te puedes echar unas risas, y gente con la que puedes afrontar una catástrofe gravísima de esas que nos ocurren tres o cuatro veces por semana. Tengo dos compañeros en especial, pertenecientes a mi área, con los que trabajo codo con codo y da gusto. Y luego está… el puto Nèst.
Como algunos sabéis, Casa Pepe Inc. se extiende como un cáncer a lo largo de tres países. En España nada más, tenemos ocho sedes. Y en todas las sedes, cómo se hacen las cosas se encuadra en escalas tipo [Mal|Peor|Lamentable|Pero qué cojones!?]. Todas las sedes están atrapadas en un vórtice de ineptitud por parte de unos, de otros o de todos a la vez.
¿Todas? ¡NO! ¡Una pequeña aldea de irreductibles galos sede con un irreductible valenciano resiste a la tiranía del imperio de los ineptos!
Ah, Astérix, Astérix…
El verano pasado viajé a Valencia con mi padre postizo (es mi director de TIC, que siempre me dice “¡Oye, hijo… búscame [%whatever%]!”, así que yo le llamo padre con tó el cariño del mundo) y otro compañero a tomar posesión y a expulsar a un malvado demonio de una sede de una malvada compañía eléctrica llenita de teleoperadores/as/us. Por aquél entonces, mi relación con Nèst era la de siempre: la admiración que uno siente por alguien que ha vivido una vida muy paralela a la suya propia, y el buen rollo que puedes llevar con alguien así de cojonudo en general. Tenía un buen curro, pero estaba muy mal pagado. Así que estando allí, le llamamos y le propusimos convertirse en el Wardog de un puñado de Lusers que se incorporaban a Casa Pepe Inc.
Obviamente le avisamos de dónde se estaba metiendo. Pero era bastante más pasta, y se abría ante él un nuevo mundo de posibilidades. Eso para alguien ambicioso, siempre mola. Mi padre postizo le hizo la entrevista en la calle, mientras se fumaba un cigarro. Fue algo así:
-Padre postizo: ¿Entonces ya te ha avisao este de dónde te estás metiendo?
-Nèst: Sisisi, ya me ha dicho que la gente aquí es algo difícil, blablabla…
-Padre postizo: Como no trabajes bien, vais los dos a la puta calle, ¿eh? Jojojojo…
-Nèst: Eeerr… ¿en serio?
-Lobo: ¡Que noooooo, cartón!
-Padre postizo: JAJAJAJA
-Nèst: ^__^U vale, vale…
-Lobo: Además, este tío también es jeviata.
-Padre postizo: ¡Ah! Pues ¿sabes quién va el viernes que viene al concierto de AC/DC? ¡Yo! ¡Y tu no!
-Nèst: Huala, qué cabrón…
-Padre postizo: JAJAJAJA
De lo más distendida como podéis observar.
En fin, el caso es que Casa Pepe Inc. ha vuelto a expandirse. Aquí en Madrid, para no ir más lejos. Con la misma compañía eléctrica malvada. ¿Y quién mejor para montar una plataforma tan complicada o más como la de Valencia en un fin de semana? Efectivamente, el señor Nèst. Así que mi señor Padre postizo arrambló con un equipo de 9 personas útiles, un valenciano experto y en apenas unas horas (que hubieran sido menos de no ser por uno de los inútiles de los primeros párrafos) estaba prácticamente todo listo para que la plataforma siguiera funcionando como si nada hubiera pasado. Como si nuestra empresa no hubiera extendido su putrefacto brazo y la hubiera enganchado. Se cambiaron las comunicaciones, se cambiaron los servidores, se cambió la configuración de unos 400 PC’s… Mirad, mirad cómo currábamos:
Si, claro que me llevé una cámara de vídeo ¿qué pasa?
Resumiendo: un trabajo impecable, especialmente el de Nèst. Todos estábamos pendientes de sus indicaciones, de cómo hacer las cosas. Incluso se trajo trabajo hecho de casa para aplicarlo en plan plantillas. Salvo el pequeño detalle del inútil que mencioné antes, y que no nos dieron de cenar (-___-), desde las 7 de la tarde de un viernes hasta las 15 horas del sábado siguiente, sin parar, estaba todo hecho. Momentos de desesperación. Momentos de risas. Pero profesionalidad y trabajo en equipo por todas partes. Con eso me quedo, sin duda.
Luego el bueno de Nèst se quedó unos días más para supervisar que todo estaba funcionando correctamente, repasar los últimos flecos sueltos, darme nociones de guitarra eléctrica (gracias por el pedal, eres dios :_) y en definitiva, conocernos un poco más a fondo y contarnos cosas de nuestras vidas que no sabíamos. Y está visto que los paralelismos nunca acaban =P
En definitiva: Nèst, clon de mi arma, me alegro infinito de tenerte como amigo, como compañero y de no haberme equivocado ni un poquito contigo. Te consta Y LO SABES que eres el currante de tu área que mejor ha hecho las cosas en menos tiempo, y que aunque también tienes que aguantar a un sidekick de lo más cartón, te has hecho respetar y admirar. Y haces que uno se sienta orgulloso. Ea. Y sabes que Madrid te lovea, y que en Madrid terminarás antes o después. MWAAAHAHAHAHAHA!!!
NeoWARDOG!!
2 sep
Que no soy Wardog, cojones… pero hoy por Féisbuc me han dado la idea del “NeoWardog” xD Tranquilos, no usaré más este nick.
Esta semana, en Casa Pepe (el curro), ha sido la de la reincorporación de casi todo el mundo que se había ido de vacaciones. Ha sido un mes de mucho estrés, pero muy de trabajar a gusto, casi sin nadie alrededor. Como ya os he contado alguna vez, para mi desgracia me circundan los departamentos de Comunicaciones (estos son compañeros), marketing, servicios generales, facturación, compras, recursos humanos…
El lunes llegaron todas las de marketing. Mitad de vacaciones, y mitad de baja por maternidad. Os va a sonar machista, pero creo que ya sé cómo conseguimos a uno de nuestros clientes más importantes, que se quedaron todas preñadas a la vez… cof, cof…
Bien, el 99% del departamento de marketing son mujeres. Y cuando llegaron el lunes, tenía ante mis ojos a un grupo de no menos de 8 o 9 mujeres cacareando como gallináceas y graznando como cotorras con hemorroides. Se decían cosas como “Oigh, de erdáááááá, parece mentiiiiira que hayas parido, hija, se te ha quedado un cuerpo es-tu-pen-dooooh!” y “ay, ayayayay, ¡ay! ¿este moreno es de erdááá? ¿A eeeeeer? (tocándola como quien unta un moco)”. En fin… me puse los auriculares del iPhone a toda hostia y a lo mío.
Hora y media después, me suena el teléfono.
-¡Paqui-rrrrriiiiinnnnn! ¡Paqui-rrrrriiiiinnnnn!
-Sistemas
-Hoooooola, mira es que… o sea, he vuelto de vacas y no recuerdo mi contraseña, y claro, no sé si seguir intentando y bloquear mi cuenta como siempre, o…
-(Levantando la mirada por encima del monitor) Estoy justo aquí…
-O sea ¿qué?
-Que puedes colgar el teléfono y darte la vuelta, que estoy a dos metros.
-¡Ah! Jajajaja… este si, perdón. (Cuelga y se acerca)
-Qué torpe, jaja… pues que mi clave saes… se me ha
-(Interrumpo) Sisisisi, vale… te la reseteo. Tu login es “guareveryuseiguareveryudú” ¿no?
-O sea ¿te sabes todos los logines? ¡Qué cerebrito!
-No, hija, solo los que os olvidáis la contraseña a diario.
-(Con sonrisa falsa) A-heeeebm…
-Hala, ya sabes… pon “quesiquieresarroz” y cámbiala cuando te lo pida.
-O sea, enga, asiasssssssss…
Vuelvo a ponerme los auriculares, y cuando la sinfonía de la destrucción de Megadeth me hacía sangrar los tímpanos, veo a la pizpireta figurilla de doble apellido extra-largo y compuesto de antes que se acerca moviendo los labios pero sin hablar y mirándome a los ojos.
-O_o (Me quito los auriculares)
-…y no me sale igual, saes?
-Er… ¿qué? Es que como no saludas, no te he prestado atención, ¿me puedes repetir?
-Sisi, mira, que a mi me sale el fondo de pantalla gris pero con un recuadro azul horrible alrededor y así no puedo trabajar…
-Grmbfl… a ver, ábrete el Outlook.
-¿Ein?
-El correo, que abras el correo.
-¡Ah! ¡Vale! (Lo abre) ¡Ya!
-¿Ves? Arreglado.
-¿Qué?
-¡Que ya no ves el fondo de pantalla! ¡Arreglado!
-Anda, pero si minimizooooooooo (minimiza el Outlook) se vuelve a ver.
-¡Aaaah! ¡Pero eso es trampaaaa! ¡No vale hacer trampaaaaaas!
-(Pone cara como de echarse a llorar, duda, se levanta y se acerca).
-Dime.
-¡Venga, házmeloooooooooooooooo!
-¿Aquí? Pero chica, ¿qué van a pensar nuestros compañeros? ¿Nuestros jefes? ¡MI HIJO! ¡Que tengo aquí su foto encima de la mesa! (Tengo una foto de mi perro en la mesa)
-¿Qué? O sea ¿qué? ¡QUÉ FUERRRRRTEEEEEE, QUE ME HAGAS LO DE LA PANTALLA!
-¡Ah! ¡Je! Esteeee… no puedo ahora. Qué va… qué va, quévaquévaquéva… estoy liadísimo.
-Jo, o sea, es queeee… a mis compañeras les sale bien…
-Venga, ¿me vas a decir que tener un recuadro azul en la pantalla te perturba para no poder llevar a cabo tu trabajo?
-Hombre… esteeee… bueno, va, pero apúntalo en tu agenda ¿vale? ¡Que no se te olvide! (Pone sonrisa picarona)
-Sisisisisisisi, mira cómo lo apunto (levanto el boli bic y lo tiro hacia atrás por encima de mi hombro).
-A-hebm… (sonrisa falsa y se va).
Vuelvo a ponerme un auricular, y cuando me voy a poner el otro, veo que se levanta de nuevo y se me encara:
-Pues es que ya os vale no dejarme poner una foto de mi niña…
-(Le enseño el portafotos con mi perro) ¿Qué te lo impide?
-¡Si digo en la pantalla!
-¡Ah! Mira ¿ves ese despacho al fondo? (Señalo) ¿Ese que da la casualidad que es el de TU JEFA? Pues las quejas ahí. Que todos los ordenadores tengan un fondo GRIS con unas letras gordísimas en ROSA es petición y culpa de esa señora.
-Huy… vale. (Se sienta)
Sigo escuchando mi música, y al rato veo a Fénix y Chicaincreíble (dos compañeras de soporte) junto a la pizpireta figura, e intuyo que les está abrasando con el mismo tema.
-(Canturreando) Ellas tampoco pueeeeedeeeen.
-¿No? Joer, ¿es que nadie me lo va a hacer?
-Ya en serio, ¿y si te pones a trabajar, abres tus programas y te olvidas del fondo? ¡Si no lo vas a ver!
-Qué fuerte.
En fin, esta ha sido solo una de las tocadas de huevos que he tenido que aguantar esta semana en el curro. Y que no falte, dicen.

NAPALM!
Trabajo en Casa Pepe
7 jul
O al menos, esa es la impresión que tenemos los pocos currantes competentes que hemos tenido la suerte de caer ahí.
Se fundó como “Casa Pepe” (entendedme), y ahora somos Pepe Inc. & Co., una multinacional líder en su sector, pero los altos mandos siguen gestionándolo todo como si siguiéramos siendo Casa Pepe. Que me perdonen las Casas Pepe del mundo.
Una mentalidad de trabajo cutre y mediocre, un reparto de sueldos del que estoy seguro que hasta la ONU tendría algo que decir, una inversión en tecnología (que es la base de la empresa) mínima y siempre tirando a lo barato, unos servicios cutres que nos vemos obligados a dar desde esa mediocridad de la que os hablaba.
Auténticos cartones, como os decía en la entrada anterior, que mandan sobre un selecto grupo de personas increíblemente competentes y válidas en su trabajo, entre las que -modestia aparte- me atreveré a incluirme.
Responsables de departamento que no hacen más que evitar que seamos un equipo, que es de lo que se trata, guerras por mail, voces en los despachos y en tu puesto de trabajo…
No os quiero engañar ni dar pena, ni mucho menos. Me encanta mi trabajo, pero no la forma de trabajar que nos imponen a mi y a mis compañeros. Me pidieron paciencia, y paciencia estoy teniendo.
Ahora tengo un amigo currando en mi empresa. Una cosa es hacer amigos en el curro, que los tengo y muy buenos, y otra diferente es que un gran amigo deje su curro y se venga a trabajar “conmigo”. Espero no tener que arrepentirme, porque ahora tengo a un amigo dudando de sí mismo porque su iniciación en la empresa ha sido y está siendo absolutamente brutal. Yo en su lugar, y lo digo en serio, hubiera mandado el trabajo y al que me lo propuso a tomar por culo al segundo día.
En mi defensa diré que le propuse el curro porque sería un paso adelante en su currículum, porque ganaría más pasta y porque pronto llegaría a ser un puesto de los de disfrutar trabajando a diario, aprendiendo, investigando y haciendo que todo vaya bien, pero como os decía, el inicio está siendo TAN jodido, que en momentos de estrés absoluto, duda de sí mismo.
Yo me reitero: no se me ocurre nadie mejor para el puesto, y sigo pensando que en muy poco tiempo llegará la calma y el trabajo diario se limitará a llevar a un buen grupo de Lusers por el buen camino.
No te me rindas. Aguanta un poco más y pronto empezará lo bueno. Seguro. Mis inicios en esta empresa también fueron muy, muy jodidos. Y ten en cuenta que tooood esa panda de cartones que impiden que yo pueda desarrollar mi trabajo óptimamente están a cientos de kilómetros y no te afectarán para nada. Cierto es que tienes a tus cartones locales, pero son pocos y cobardes. Y realmente no tienen “poder” alguno sobre tu puesto ni sobre tu persona.
En fin… No sé qué terminará antes, si mi paciencia o la lamentable situación de Casa Pepe, pero que no se diga que no lo hemos intentado, ¿eh?
¡CODIFIIIIIIICA, REEEEEEEEMEEE!
¡Yargh!
17 nov
Quería yo contaros que hace un tiempecín que vengo dándole vueltas a un tema, y no es otro que dar a conocer este, mi blog, a mis compañeros de trabajo. Según ellos, “soy tan friki que tengo que tener blog, fotolog, facebook, twitter, flickr, y todo en lo que uno pueda logarse y participar”. Sin embargo, todo mi mundo exterior en internet se reduce a este blog y poco más.
Mis reticencias eran obvias: que la gente del curro conozca cosas de mi vida que no quiero que conozcan. Pero dado el buenrollismo extremo que disfrutamos entre compañeros, no me parecía mala idea del todo.
Hoy se me han quitado las ganas. No podría usar este blog para cagarme en todos los santos del cielo cuando me pase algo en el curro.
Os pongo en antecedentes:
El departamento de Sistemas lo componemos, básicamente, un compañero y yo. Mi compañero es la leche, todo un referente en buen hacer y profesionalidad. Además es majo de cojones y nunca jamás hemos tenido un problema entre nosotros. Ni creo que lo tengamos jamás. Luego en Sistemas hay dos externos, pero van un poco a su bola, no es lo mismo. En Comunicaciones son un poco autistas, pero podríamos decir que el 70% del departamento colabora con nosotros maravillosamente. Los de Desarrollo son como los orcos de la empresa, pero también hay una facción rebelde que colabora codo con codo con nosotros. Y los de soporte, aparte de dos politoxicómanos en prácticas que han metido, son todos magníficos. Cada uno con sus paranoias y sus rollos, pero buena gente en general.
El responsable de Sistemas, un tío a priori majísimo y puestísimo en todo este mundillo de los bits, se ha convertido en muy poco tiempo en un obstáculo y un impedimento para el desarrollo diario tanto de mi trabajo, como el de mi compañero, y el de otros departamentos. Es un tío de mi edad, que un buen día se encontró con que debía ponerse traje y corbata porque le habían ascendido a responsable. Y no dudo en absoluto que lo mereciera en aquel momento.
Por una lesión deportiva y por baja paternal, hemos estado sin él durante unos meses. Y ha coincidido con el cambio brutal en la dirección del departamento (ya sabéis, de la energúmena que pretendía que una empresa de más de 4000 usuarios siguiera tirando de un Pentium III con 256 megas de RAM como servidor principal metiéndole más memoria) al nuevo director que está con nosotros, sabe de lo que habla, maneja como nadie, y además es un cachondo mental, un apoyo moral y todo un referente a la hora de desarrollar el trabajo diario.
Y hace unas semanas, ha llegado una persona que hará de “backup” del director, que es también majísimo y tiene certificados de Linux, de Microsoft y de todo. Tiene certificados en los certificados, como yo digo.
Entonces, ¿qué ha pasado? Mi teoría, básicamente, es que el responsable de mi departamento ha visto cómo se han ido cagando en su patio poco a poco hasta que se ha quedado sin patio. Símiles aparte, ha visto cómo de repente, y mientras él estaba de baja, se colocaban por encima de él una serie de personas que a) mandan más que él, y b) probablemente saben más que él.
Hubo una primera reunión cuando volvió de su baja en plan “me estáis saltando, cómo os atrevéis, que yo soy vuestro jefe”. Quizá no le faltaba razón, pero también es cierto que en su ausencia tratamos todos los temas directamente con el que terminó siendo Director, y éste último nos dejaba trabajar sin molestarnos. Y creedme que trabajamos, y mucho.
Entonces, cuando todo iba perfectamente (no me lo creía ni yo), me encuentro con un inmediato superior que, ciertamente, lo es, pero que está creando mal ambiente poniendo al resto de departamentos en contra nuestra (que al final los que pringamos somos los de abajo) por su chulería y su curiosa (¿curiosa?) manera de hacer las cosas.
Hay un estereotipo de chuleta madrileño. Bien, pues ponedle traje y corbata, y tenéis al responsable de mi departamento.
Y la cosa es que… quien manda, manda. He intentado por todos los medios tener iniciativa, discutir con él los temas importantes, y trabajar de la mejor manera posible que sé. Y soy bueno, me encanta mi trabajo, y eso lo saben hasta los chinos. Pero estoy muy mayor ya para estar lidiando con un jefe a base de psicología infantil. Hoy he tomado la decisión de acatar sus órdenes sin rechistar. ¿Que quiere que haga alguna operación en concreto, aunque ponga en serio peligro la productividad de toda la empresa en hora punta? Lo haré, siempre que me pase la orden por escrito, por si luego piden (que pedirán) responsabilidades. Me niego a partir de ya a discutir ninguna de sus decisiones por acertadas o erróneas que me parezcan.
El caso concreto, el que me ha terminado de tocar la moral, os lo expongo a continuación. Y ya acabo con el tocho de hoy:
He pasado todo el fin de semana conectado al curro haciendo migraciones de datos a unos servidores nuevos. Había que hacerlo, vale, y yo dí como fecha tope HOY. Solo faltaban unas cuantas carpetas compartidas, porque dada sus idiosincrasias (toma palabroh!) no pueden ser tocadas en horario de trabajo. Y ¡oh! En mi empresa hay gente que trabaja 24/7. Total, que eso, que he estado todo el fin de semana terminando este trabajo y dejando a gente sin poder trabajar por hacer los movimientos en horas de trabajo. Y además, conectado con mi módem Huawei y gastándome el dinero (poco, pero gastándomelo). Las WiFi’s de mis vecinos no dan para conexiones VPN a empresas, ntch.
Dadas estas circunstancias, esperaba tener un lunes tranquilo y de buen rollo. Llegar y decirle “¡Toma, misión cumplida y con los tiempos establecidos!”. Pero no me ha dado ni tiempo. Transcribo la conversación al llegar a mi puesto de trabajo:
[Responsable a mi compañero]:
-…los drivers y lo montamos todo de cero.
[Lobo]
-¡Buenos días! ¿Qué trasteáis, con el servidor nuevo de impresión?
[Responsable]
-Si, eso lo montamos en un Linux y hala…
[Lobo]
-Pues se lo consulté a [backupdeldirector] y me dijo que no era muy buena idea montarlo en Linux, porque los drivers de HP para Linux son un poco marroneros y no siempre dan todas las opciones que deberían, como la impresión a doble cara, etc…
[Responsable con cara de aquímandoyo y con muy malas maneras]
-Pero como eso lo voy a montar yo, haré lo que me dé la gana. ¿Qué pasa, que ya tienes tu opinión establecida por lo que te haya dicho ese? Mal vamos, así mal vamos (se da la vuelta y se va a colgar el abrigo).
[Lobo]
-O_o pero… pero… pero [responsable], que solo te estoy diciendo lo que me dijo [backupdeldirector], que a mí me da exactamente igual montar el servidor en Linux, en Solaris o en el +3Basic del Spectrum.
[Responsable] me ignora, me pone mala cara y se va.
Una actitud odiosa. Lo único que no soporto del trabajo, y es lo que me pasa siempre, es que me toquen los cojones DESDE DENTRO. Que baje un cliente a quejarse de que no llega a un servidor, que no le va el correo o que la junta de la trócola de la impresora se ha jodido, vale. Pero que un tío de mi edad, que ha pasado por los mismos puestos de trabajo que yo, que tiene una experiencia similar a la mía, se ponga con esa actitud, qué queréis que os diga.
|Fin de catarsis|

GRMPFGRÑÁ!


