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De Óxford a El Alamín y tiro porque me toca
30 dic
¿Qué tal van las fiestas? ¿Bien? Chachi.
Respecto a mi viaje a Óxford, no contaré mucho. Básicamente, como creo que ya dije, se trataba de un viaje pagado para ver la central de una empresa que quiere contratarme. No me gasté ni un duro (absolutamente NADA) en el viaje, ni en el hotel, ni en las comidas, ni en las copas, ni en el transporte. Las instalaciones de la empresa son dios, y había una pequeña comitiva de tres españoles que trabajan allí esperándome para enseñarme aquello. Una experiencia cojonuda, de verdad parecía que estaba en un episodio de Benny Hill. Tengo que volver por mi cuenta, porque apenas me dio tiempo a ver nada, y ya sabéis que llevo dentro un fotógrafo empedernido, jiji.

Lo que me lleva a contaros la siguiente historia: hace un tiempo que soy pseudoaficionado a fotografiar también lugares abandonados. Algunos recordaréis la maravigliosa fábrica abandonada de Schweppes en Bilbao. Bien, un compañero de curro me comentó hace unas semanas que había un pueblo fantasma cerca de aquí, y que si me apuntaba para hacer una visita, unas fotillos y tal.
Así que cogimos Pablus, y yo, y fuimos para allá. Eché la cámara de vídeo digital y también la de fotos con el trípode. Al llegar, era noche cerrada y no había absolutamente ninguna luz, así que armados de linternas, nos adentramos en el pueblo y mientras Pablus nos iba explicando qué era aquello y por qué estaba abandonado, íbamos haciendo fotos, grabando vídeo y soltando coña tras coña. Os dejo con algunas de las fotos. NOTA: la mayoría son de larga exposición (con flash no tiene gracia), y el cielo sale así después de dejar el obturador abierto 20-30 segundos. La luz blanca/azul es la resultante de “pintar” la foto con mi linterna durante la exposición. No era por la tarde, insisto, era noche cerrada y no se veía un pescao.

Vista general desde la entrada, con la torre de la iglesia al fondo.

Detalle de las fachadas de las casas. Casi todas iguales.

Otra de las fachadas, con un sillón en la calle.

Uno de los paseos, con cielo apocalíptico incluido =P

El cielo desde el interior de una de las casas.

Una especie de corral, cerca de la iglesia.

La iglesia con efecto chungo. Ahí veis a alguien sin cabeza y sin un pie, junto a una serpiente lumínica

Otra perspectiva de la iglesia, con juego de luces überchungo.

El interior de la iglesia, totalmente vandalizada.

Detalle del altar.

Parte del pueblo desde la torre de la iglesia (si, subimos
)

Vista general apocalíptica de la iglesia y la torre.

Otra de las calles del pueblo, pintada con mi linterna.

La casa del médico, probablemente lo que más morbillo daba en todo el pueblo.

Otro paseo que llegaba hasta el colegio.
No recuerdo bien por qué, nos dejamos un par de edificios “importantes” por visitar: el bar y el colegio. Sin duda, tendremos que volver ^__^ El vídeo resultante ha quedado bastante gracioso, os dejo con un extracto de algunos momentos:

Comentad, y preparaos para el holocausto zombi.
MWAHAHAHAHAHAHA
¡A Óxford, pequeño!
14 dic
Reholas a todos, queridos lectores. Gracias por aguantar tan estóicamente el período de pausa. Aprovechando esa pausa y un domingo ocioso, he actualizado el WordPress (digamos, la “base” sobre la que funciona este blog) a una nueva versión (bonita administración, pardiez) y os cuento unas cuantas cosillas.
Resulta que en mi empresa llevamos algún tiempo haciendo pruebas piloto con diferentes soluciones de antivirus. Y ahora estamos probando con uno que no es muy famoso a nivel de usuario porque solo venden a empresas y grandes corporaciones. Para que os hagáis una idea, es el que utiliza Google, ni más ni menos.
Yo me encargo de montar el piloto bajo la supervisión de uno de sus ingenieros. Recabo información, la contrasto, y veo los problemas que tenemos y a dónde queremos llegar. De vez en cuando, tal ingeniero me visita e intercambiamos opiniones, y hago mis peticiones y exigencias (al fin y al cabo, soy el representante del cliente y el que lleva p’alante el proyecto). Detecté cierta cantidad de fallos e incongruencias en las aplicaciones, y así lo comuniqué. Esos arreglos provocaron una actualización a nivel mundial de la que me siento especialmente orgulloso. Uno de esos días, le comenté al ingeniero que a ver si me metían en plantilla, que les estaba haciendo un trabajo de testeador bastante importante.
-”Por eso te dije antes de irnos a tomar un café…”
-”OMG”
Bajamos a la calle a tomar un café y me comentó que me había visto trabajar y que me querían en la empresa. Bastante pasta más para empezar, de base. Mas luego comisiones, incentivos y objetivos. Viajes y cursos. Seguros médicos y cheques-restaurante. Y seguiría teniendo el trabajo bastante cerca de casa.
Una oferta realmente jugosa, y más viniendo de una empresa de tal envergadura. El problema es que no me quiero ir de donde estoy ahora mismo, porque estoy bastante bien, trabajo con un equipo increíble y estoy aprendiendo una barbaridad. El otro trabajo sería volver un pelín atrás. Digamos que sería un poco volver a hacer lo que hacía en Sevilla: ir por empresas solucionando problemas y montando proyectos que dejan mucha pasta (bueno, esto de la pasta no pasaba en Sevilla).
Por suerte, tengo un director de TIC con el que puedes hablar tranquilamente de estas cosas. Él obviamente no quiere que me vaya, pero admite que es una oferta como para tenerla en cuenta. Y me dijo que ante todo, debería sentirme orgulloso de que una compañía así se haya fijado en mí, y que de alguna manera, él también se sentía orgulloso por tenerme en su equipo. Le dije que en principio no quería irme, pero que obviamente necesitaría ver cierta “compensación” en la nómina para que me diera menos pena dejar escapar la oportunidad. Así que en ello están, se supone que esta semana entrante me dicen algo ^__^
De todas maneras, esta empresa quiere “convencerme” y han pensado que sería buena idea pagarme un viaje a Oxford para conocer sus instalaciones centrales. Así que mañana mismo vuelo hacia Oxford, con un planning algo apretado, y me encontraré allí con los mandamases informáticos de empresas españolas muy fuertes e importantes. El consejo de mi director ha sido “Déjate querer”. Lo malo es que al viaje me acompaña el responsable de mi área de Sistemas, aunque intentaré ir por libre. Ya os contaré.
También pasé por el siempre-desagradable trance de la cena de navidad de empresa. Solo que esta vez fue todo lo contrario a desagradable. Incluso había una persona que nadie soporta con la que estuve intercambiando ciertos cachondeos. Pero eso sí: ver a tus jefazos borrachos perdidos e inmersos en pleno cachondeo no tiene precio. Y éstos son de los que no se avergüenzan luego al siguiente día de curro xD Fue una noche brutal que acabó aún mejor gracias a la asistencia de alguien que se resistía a priori a asistir.
Un abrazo a todos, y os contaré cuando vuelva de Óxford. ¡O desde Óxford!

¡Y exíjanle a Ako que actualice!

